Creando ahoras
o bailando a pasos,
se me acercan tus pies
y mis manos flotan.
Tus ojos miran
pero yo no escucho,
y tu voz dormida
susurra a mi piel.
Mi lengua cansada
recorre tu oido
y tu aliento frío
congela mis miedos.
El calor se marcha,
las hojas caen
y tus brazos me salvan
de una cama vacía.