A esperar que el viento silente arrastre cuando perjurio se ha hecho contra nosotros
en las ostentosas pieles de quienes juran estar acomodados
para la sacralidad de la apariencia que se maneja en círculos
cuadrados somos.
Pero que arranque cuan acido la piel
corroyendo el hueso
cambiando de textura toda la suavidad del abrazo que no declino.
Al amor solo se permite morir dignamente
cuando se usurpa con otro sentir muere deshonroso
la dignidad lo hace real y la muerte en el cumplimiento de su deber.
Poema: Irene Navarro (2019)
Obra: Unión perpetua de Zdzislaw Beksinski (1984)