Siempre creí que para escuchar el latido del corazón es necesarios amarte, siempre supe que con mirar tu bello rostros mi alma se consume entre sueños y anhelos.
Princesa te extraño tanto cuando no te miro, y mientras transcurren las horas no sé si es día o es noche, fallecen los suspiros y el amor se reduce a soledad, eres la vida misma hecha mujer.
Un beso tuyo es una virtud para mis labios, una caricia de tu mano es la locura de mi cuerpo, mi alma sale a pedir a gritos la flor de tu existencia, desnúdate mujer en la eternidad de mis versos.
En tus ojos claros como reluciente primavera mi he mirado como tembloroso amante, adherido estoy a la tibieza de tus brazos eres la dueña de mis entrañables ilusiones.
En la tierra soy un mendigo por una mirada tuya, deslumbrante mujer pasas por mi lado y haces hervir mi sangre, mi alma insistente reclama tu presencia, recógeme en tus pestañas mientras beso tus mejillas.