Saludos
Hay algunas ideas que se expanden con tanta facilidad como el agua derramada, se despliegan sin límites, tienen gran poder de seducción y encuentran eco en muchísimas personas. A veces pienso que no se les presta la debida atención. De entrada pueden parecer inocentes, pero habría que estar pendientes si detrás de ese primer ropaje no ocultan algún problemita mayor. Así ocurre con el tema de la verdad.
He leído en varias publicaciones y escuchado en muchos chats lo que parece un signo de los tiempos y que se va constituyendo en un lugar común: “cada cabeza es un mundo”, “la realidad es del color con que lo miren”, “el lenguaje construye la realidad” y así por el estilo, en fin…
Defiendo con vehemencia la libertad de pensamiento, creo que es uno de los pocos espacios donde somos libres. No me gusta hacer juicios morales porque me parece que todos somos responsables. Tampoco sugiero seguir tal o cual forma de pensar. No va con mi temperamento. Pero por la realidad que estamos viviendo en Venezuela me ha parecido conveniente exponer algunas consideraciones, sobre lo que implica asumir la realidad desde esas perspectivas que, a mi juicio, exageran el relativismo.
Creo que el relativismo en pequeñas dosis puede ser saludable y necesario, sobre todo en tiempos de alto estrés como el que vivimos, comparto plenamente aquello de: “al mal tiempo buena cara”, es una actitud que nos permite seguir adelante en tiempos tempestuosos. Está muy bien que nos ayudemos nosotros mismos poniéndole color a la tragedia, eso es una cosa, pero cuando decidimos que el mundo es lo que cada quién decreta o piensa, creo que corremos el riesgo de irnos perdiendo de la realidad.
En Venezuela vivimos en un régimen con tendencias totalitarias. Desde el inicio ha estado dinamitando cualquier posibilidad de tener un acercamiento a lo que es la realidad. La gran especialidad de este sistema es la transmutación de la mentira en verdad, crear confusión, hacer que perdamos las referencias. El estado venezolano (las minúsculas están a propósito) mantiene sistemáticas campañas para crear fantasías que entretengan a la población. ¿Es esto una verdad o es la apreciación de una mente terca como la mía?
Por supuesto que cualquier persona está en la libertad de señalar que lo que expongo es solo “mí planteamiento”, uno más entre muchos, no tendría por qué considerarse verdadero. Sin embargo, como recomienda la conseja popular: “a las pruebas me remito”.
No hay que ser ningún experto en estadísticas, ni tampoco echar mano a estudios enjundiosos para constatar algunos hechos, basta con la experiencia cotidiana de cada uno de nosotros.
Cualquier persona que asista a un hospital se encuentra con un montón de carencias, hasta lo más elemental como es una prueba de laboratorio, debe costearla en algún servicio externo al centro de salud. Los que somos docentes podemos dar testimonio de la creciente situación de la deserción escolar. Cualquiera que trate de comprar algún alimento o algún medicamento puede sentir en carne propia lo que es el efecto de la hiperinflación. La estampida de venezolanos, sobre todo de los más jóvenes, fuera de nuestras fronteras es un drama nacional. Los que participamos de esta plataforma sufrimos permanentemente la interrupción del internet. ¿Son fantasías lo que he señalado? ¿Exageraciones, tal vez? ¿Desaparecen todas esas carencias porque yo decrete su inexistencia?
Si algo no le hace bien a nuestro país es guardar silencio. El sistema que tenemos celebra cada vez que los venezolanos dejamos de hablar de estos problemas. El triunfo de la dictadura está en sembrar la sensibilidad de que esto que tenemos es lo que nos toca vivir.
Pero no es verdad, no nos toca conformarnos con esto. Vivimos en una situación completamente anómala, deshumanizante y enemiga de la continuidad de la vida. Yo sigo en mis trece. No creo que ninguna palabra mía tenga la capacidad de hacer desaparecer este desastre que me agobia.
Gracias por su tiempo.
Otros temas para seguir leyendo
Incompatible. Un cuento de ciencia ficción
Aprender a pensar lo diferente
Inspírate con los steemians (Filosofía del lenguaje)
Ocaso de la Universidad venezolana
Un mes limpiando la casa mental
Entender la educación como un misíl inteligente
Ideas para crear un flujo de trabajo efectivo en Steemit
Concurso Maracay / Mi lugar favorito - El Campo de Golf