Todos en algún momento deseamos perdernos de la realidad, escaparnos a otra ciudad, a otro país, a otro planeta, un lugar donde estemos solo yo y mi otro yo juntos, un lugar donde nadie pudiese interrumpir tus deseos, un lugar donde nadie pudiese arrancarte tus sueños, todos buscamos ese lugar en algún episodio estresante de nuestra vida diaria. No todas las personas tienen el poder de teletrasportarse a ese deseadísimo planeta donde todo es posible, pero no es tan complicado como creen, porque siempre ha estado en nuestras manos, tan cerca como alcanzar el control del televisor y poner nuestro canal favorito, o tan cerca como ir a la cocina por un vaso de agua. Ese lugar es sin duda nuestra mente. En el mismo momento que cierras los ojos, y aprendes a valorarte a ti mismo y entender que la felicidad y la tranquilidad mental depende es de ti y no de alguien más, justo en ese momento entenderás lo fácil que es, porque la mente puede invadirte en sus propios deseos, a voluntad propia, porque tú controlas tu mente y la mente te controla a ti.