No hace mucho tuve clases del arte barista. Era algo que siempre quise probar, porque amo el café. Más que nada, lo hice por diversión y experiencia.
Me encanta aprender y salir de la zona de confort. Puedo decir que fue una de las mejores decisiones que tomé. Aprendí infinidades de cosas, no solo en la preparación, sino también en su historia, en el impacto que causó en el mundo.
Mi maestro definitivamente era un apasionado de este arte, no solo transmitió conocimiento, sino también su entusiasmo y amor por el café. Hacer cappuccino, mocaccino, americano, etc. Fue divertido y enérgico.
Una de las mejores experiencias que indudablemente repetiría :)