En el silencio de tu voz,
escucho mi propia canción,
escrita con palabras de emoción,
con el puño de tu tierna mirada.
Las cuerdas de mis pensamientos,
disparan la mente de esa guitarra,
mis dedos se entrelazan en el sonido,
de un instrumento, una simple caja.
Regreso a ti para inspirarme,
aunque nada salga de tu boca,
la tempestad en tus ojos se interpone,
pero el contradictorio silencio la opaca.