en su rostro está tatuada la alegría,
sus palabras, al más pequeño llenan de algarabía
y con su ropa colorida, a todos los demás opaca.
todo se resume en tan solo una coraza,
mientras la vida le obliga a ocultar su realidad,
el pobre payaso es tan solo un preso de su propia humanidad.
y aunque parezca diferente, su vida es como la tuya o la mía
que con una sonrisa aparentamos para ocultar
lo que en el corazón se guarda por temor a demostrar.
Jackelin López