Si acaso el placer de amar es un pecado,
la historia de los grandes amantes fuera un misterio,
no conociéramos lo que ocurrió en su pasado,
ni los escritores plasmarían su criterio.
Todos se hubieran quemado en la hoguera,
pero el placer de amar hizo que no pereciera
su amor por la eternidad quedó exaltado,
y en los libros de la vida hasta los artistas dibujaron.
Cualquier civilización, conoció y vive del amor,
amar y desear nunca han sido lo mismo,
la primera se basa en el corazón, su clamor,
mientras lo segundo, casi siempre termina en un abismo.