¿Para qué se hicieron los sueños?
porque ni de la realidad somos dueños,
de qué nos vale soñar, eso es ilusión,
no quiero engañar a mi mente, sería una traición.
¿Dormirme? No es que tenga miedo,
tomo precaución y a desvelarme procedo,
puedo embriagarme con algunas botellas de vino
o mejor unos de esos fuertes rones latinos.
Casi son las dos de esta madrugada tan fría,
el licor no me ha ayudado a lo que quería,
ahora quedo en una gran quimera,
donde me siento feliz sin ninguna barrera.