Hoy me tomo la iniciativa de responder la pregunta de la cual consiste en la siguiente:
Educación represiva, flexible o permisiva…
¿Cuál es la mejor fórmula para los niños y jóvenes del s. XXI?
Ahora bien, la educación represiva es la conocemos la generación noventera y ochentera por las severidad de nuestros padres y abuelo al momento de criarnos, para nadie es secreto que dicho método tiene cierta efectividad en cuanto a disciplina y comportamiento, pero esta carece del fortalecimiento afectivo. Por lo que mucho de nosotros no contamos con bases afectivas y recuerdos agradables, más bien se cosecha cierto rencor y cierto reproche, e incluso traumas en el seno familiar o social.
Por su parte la educación permisiva, nos conduce al otro extremo del problema, excesos de consentimiento por parte de los padres para no atormentar sus oídos con las rabietas de sus hijos, suena duro, pero la tranquilidad lo es todo para ellos. También están esos padres que se aferran a la idea de darles a sus hijos lo que nunca tuvieron, como si la vida se tratara de solo llenar espacios emocionales con bienes materiales. Dichos hijos terminan dándole más valor a la buena vida, incluso a la vida fácil, que a construir un real vínculo familiar.
Basado en estos dos términos que me llevan a citar un sonado refrán “todo en exceso es nocivo” puedo concluir que sin duda optaría por la flexibilidad ya que permite que un niño pueda ajustarse a las reglas y normas de mamá y papá sin necesidades extremistas. Evidentemente el niño, por ser un individuo en pleno proceso de adquisición de identidad podrá ser capaz de distinguir entre lo que se debe y lo que no, a través de ciertos métodos de castigos (no severos) que ayudaran al niño(a) a entender que llorando, gritando, y haciendo burlas no van a obtener nada.
En la escuela
Ya mucho se ha dicho que la educación viene desde casa, es cierto, pero también es cierto que aun cuando tenga buena disciplina en casa si un docente no hace ver su autoridad en el aula esta no será respetado ni tomado en cuanta, pues recordemos que se está trabajando con niños, niñas y/o adolescentes y estos tienen una percepción del mundo de manera FLEXIBLE, sí, ellos adaptan su comportamiento acorde a la percepción que tenga del otro (en este caso el docente) por ende, el formador debe ajustar los métodos de enseñanza de manera equilibrada que se fundamente en el respeto y amor.