Cada noche, mientras me dispongo a dormir escucho un diálogo en mí mente que va así:
-Hola.
-Hola ¿cómo estás?
-Lejos de ti, como siempre, ¿y tú?
-Igual, tan cerca pero tan lejos, situaciones como esta sólo nos suceden a nosotros.
-Te diría que tienes razón, pero tienes más que eso, mucho más.
-¿Sí? ¿cómo qué?
-Me tienes a mí, mejor dicho, nos tenemos el uno al otro.
-¿Pero cómo es posible eso si nunca nos hemos tan siquiera tocado?
-No lo sé, pero así es, y no lo podemos cambiar.
Diálogos como éste tienen lugar en mi mente cada noche, antes de dormir, y siempre a la mitad mis ojos empiezan a llorar, hoy también y no aguantando más el dolor que me provocaba escuchar eso, con mis propios dedos me saco los ojos y los junto, para que estén juntos y no sufran más. Para que se tengan por siempre.