Cada palabra da vida a cada matiz de cada pensamiento, sentimiento, emoción, de cada momento, usualmente vivido, que queremos dejar plasmado en la vida de otros cuando leen las palabras escritas con un fin más que borroso, aunque se crea saber con claridad las razones que llevan a una persona a usarlas.
Cada coma, cada punto, cada espacio entre palabra y palabra son las respiraciones profundas que nuestra alma toma para evitar fracturarse bajo el peso de todo lo que necesita contar, por eso el cuerpo sufre lo que alma purifica con palabras, por eso lagrimas surgen cuando nos estamos ahogando en gritos nunca escuchados.
Suele surgir del pecho, de la presión que se apodera poco a poco del resto de nuestro cuerpo haciendo que solo nuestros dedos, nuestras manos puedan funcionar como deben para así, si morimos, todo haya quedado escrito, sin importar el sufrimiento que las palabras traen consigo.
Hay mares no explorados detrás de cada par de ojos, abismos desolados detrás de cada par de brazos cruzados, hay recuerdos nunca superados detrás de cada mirada perdida, y cuando la mirada esta baja, es mejor que no sepan qué tratan de esconder. Hay sonrisas también, risas hermosas escondidas tras facciones afeadas por la realidad displicente.
Hay historias, también, no importa si reales o verdaderas, porque cada quien modela la realidad a su forma, aunque a muchos nos la impusieron y, sin importar qué, tratamos de romperla cada día. Hay secretos escondidos entre letras solo revelados a unos pocos. Hay dolor compartido que se apacigua ante el silencioso entendimiento de aquellos que escuchan no con los oídos, si no con experiencias compartidas que unen más que lazos de sangre.
Hay más de lo que queremos en este mundo, hay más de lo que queremos entre letra y letra, hay más de lo que queremos en nosotros mismos. Por eso huimos, o queremos huir, del mundo, de las letras, de nosotros, por eso nos aferramos sin importar que nuestros dedos sangren, por eso vivimos, sin importar que al final, todos vamos a morir.
Pero no las letras, ellas quedaran, sin importar que no quede nadie que las lea, que las entienda, que las pronuncie, ellas le contarán al universo lo que cada pequeña parte de su creación logró, ellas llorarán y reirán por nosotros cuando no podamos, ellas viven la vida que no podemos. Las letras son la salvación, la compañía, de todos los solitarios que no encuentran compañía en aquellos que respiran a su alrededor.
Nuestras existencias lloran arte, no dejes de llorar, por favor.