No quiero que me esperes
quiero estar allí,
date cuenta de la fuerza de mi mirada
"la atracción fatal"
volteas a verme
y no puedo desviar la mirada.
Se que te mojas los labios
por las ansias
que tienen de mi cuerpo,
descontrol en tu pulso
al verme cerca.
Te besaré con el descontrol
que exigen
mis ganas,
utilizaré tus pechos
como estimulador
de placer.
Colocaré mis dedos
ligeramente sobre
tu esternón
los moveré hacia
cualquiera de tus montañas,
dibujando círculos alrededor
de la cima.
Pero sólo
en mis pensamientos,
estos ilícitos y ambiciosos
pensamientos.
El arte es el corazón de la sangre. E. Munch