Anoche recibí una llamada telefónica de un Viejo y gran amigo, ya había pasado mucho tiempo que no sabía de él, y para serles sincero me alegró mucho su llamada. Al contestar me pregunto que como estaba, a lo que yo le respondí:
—Muy triste, me siento solo.
El me preguntó:
—¿Quieres que hablemos?
Le conteste que sí, que se acercara a mi casa.
Cortamos la comunicación y a los veinte minutos ya estaba aquí, por fin nos estábamos poniendo al día, bueno en realidad yo era el que más estaba hablando.
Hable por horas de todas las situaciones en las que estaba pasando por el momento, de mi empleo, mis deudas, de mi familia y de que tenía una reciente novia.
En todo ese tiempo que estuve hablando, habían pasado muchas horas, me hacía bien que mi viejo amigo una vez más me apoyara y me escuchara, pero sobretodo que me aconsejara y me hiciera reconocer mis errores y en lo que estaba fallando.
Cuando notó mi actitud distinta, otro semblante en mi cara, se dio cuenta que ya estaba mejor, me dijo:
—Tengo que irme, debo trabajar.
Yo sorprendido le pregunte:
—¿Por qué no me habías dicho que tenías que trabajar el día siguiente?
No habíamos dormido nada; eran las 5:00am exactamente, había pasado casi todo la noche hablando con él, de mis problemas y todo lo que estaba pasando en mi vida, el solo me dijo:
—No pasa nada, para eso son los amigos, para apoyarse en las buenas y en las malas.
Estaba feliz de estar nuevamente en contacto con él, realmente es un gran amigo, el motivo de nuestro distanciamiento fue por asuntos laborales, diferencias de horarios y distintas responsabilidades, cuando decide partir, le pregunte:
—¿A qué se debió tu llamada?—No es que no me alegre el saber de ti, pero se me hace algo extraño.
Él me respondió en voz baja:
—Quería darte una noticia.
—¿Qué pasa?—le pregunte.
—Fui al médico—me dijo— me diagnosticaron una enfermedad, tengo Cáncer.
Me quede impactado, no sabía que decir, muchos pensamientos nublaron mi mente, él sonrió y me dijo:
—Luego hablamos de eso, por ahora tengo que irme.
Paso un largo rato y aun yo no digería esa fuerte noticia, pero sobre todo por dentro moría en silencio por tan mala sensación de culpa, dentro de mí mente pasaban muchas preguntas, la principal fue que ¿Por qué cuando me pregunto que como estaba, me olvide preguntar de cómo estaba él?
Solo hable de mí y mis problemas, aun no me explico cómo tuvo la fuerza para darme ánimos, apoyarme y aconsejarme, y estar pasando por esa mala situación a la vez, tengo muchos sentimientos encontrados desde ese día. Desde entonces mi vida cambio, ahora soy menos dramático y disfruto mucho más de las cosas buenas de la vida, ahora valoro y aprovecho el tiempo con todas las personas que quiero.
Si deseas participar en esta gran iniciativa de
, aquí te dejo las Bases del Concurso.

Javierh95#3039