¡Hola amigos!
En esta oportunidad quiero compartir con ustedes lo que para mi ha sido la experiencia profesional más gratificante y enriquecedora que he tenido en mis más de 15 años de carrera como periodista. Fue hace ya una décanda, pero como no existía Steemit para ese entonces, el momento de reseñarlo es ahora.
Tuve la suerte de realizar la cobertura de la delegación venezolana que participó en los Juegos Olímpicos Beijing 2008. La verdad viajar a China nunca estuvo en mis prioridades turísticas, pero el solo hecho de estar presente en el evento deportivo más importante del planeta ya era cumplir con una meta trazada. Aclaro que este post es sobre mi experiencia, alejándome de lo que China representa como sociedad, con la cual tengo serias diferencias.
Mi cara de dos días de viaje llegando a Beijing
Las 20 horas de vuelo Caracas-Beijing afortunadamente tuvieron escala intermedia en Paris, de lo contrario, estoy seguro que me hubiesen sacado en una camisa de fuerza. Ya en suelo asiático, me encontré con una ciudad increíble que mezcla la modernidad con lo mítico de su historia. Es absolutamente imponente. De no ser por la increíble contaminación y el calor infernal del verano todo hubiese sido perfecto.
Ciclo olímpico culminado
Llego a Beijing luego de realizar lo que se conoce como el ciclo olímpico, que no es otra cosa que los Juegos Bolivarianos, Centroamericanos, Suramericanos y Panamericanos. Digamos que son los eventos que preparan y clasifican a los atletas camino a los JJOO para efectos de América.
Este tipo de coberturas son lo más extenuante que se puedan imaginar, pero como decimos en Venezuela “sarna con gusto no pica”. Cuando haces algo que te apasiona lo haces con gusto. En fin, las jornadas eran de unas 16 horas diarias entre hacer caza de los 108 atletas que nos representaron, así como realizar la producción de las noticias y editar los videos que al final salían al aire.
En plena jornada
En el aspecto meramente profesional, tuve dos inmensas satisfacciones. La primera fue entrevistar a la única venezolana que pudo subir al podio en esa cita: Dalia Contreras quien se quedó con la medalla de bronce en el Taekwondo. La segunda, codearme con algunos de los mejores deportistas del planeta. Entrevisté al chileno Fernando González, para ese entonces en el top ten del tenis mundial, y tuve muy de cerca a super estrellas como Roger Federer, Michael Phelps, Dwight Howard, Manu Ginóbili y Dirk Nowitski.
Con la medallista olímpica Dalia Contreras
El señor Roger Federer
En lo personal, no tengo idea cómo adelgacé tanto en 40 días comiendo pizzas y sandwhic de Subway. Vaya que es difícil conseguir comida normal allá si no hablas mandarín. Pero además estar en el centro de la multiculturalidad con visitantes de más de 200 países, así como conocer una cultura milenaria y tan distinta a la nuestra, más allá de las grandes amistades que coseché, terminaron consagrando una experiencia única e irrepetible.
Mis "panas" pequineses
Como recomendación si llegan a viajar a China, les cuento que es imprescindible que apenas lleguen al aeropuerto se hagan de un mapa con las ilustraciones de los sitios turísticos más icónicos, pues créanme que lo van a necesitar para indicarle al taxista su destino. Es muy difícil conseguir alguien que hable inglés (mucho menos español), aunque espero que eso haya cambiado en esta década.
No dejen de visitar La Muralla China, El templo del Cielo, la Ciudad Prohibida, el Zoolígico, el Palacio de Verano y la calle Wángfǔjǐng si van en la onda de comer alacranes y otras delicias culinarias. Les juró que lo intenté, pero terminé comprando una manzana acaramelada. Ah, y el Mercado de la Seda si les gusta regatear.
En serio, solo me comí unas manzanas
En el Zoo Beijing
Por cierto, si les gustó este post seguiré con los dos días que me tocó ir a Hong Kong. Habrá sexo, drogas y rock and roll. (mentira)
¡Cuídense mucho y nos seguimos leyendo!