La ruda corteza va sumando
las grietas de mil veranos,
aun un hilo de savia
lo mantiene vivo.
En su interior,
madriguera de insectos
construyen caminos
sin saciar su hambre...
Unas gotas de resina
aun perladas,
se asoman...
...Es el llanto del árbol que fenece.
Derechos de autor reservado.
Nos vemos en una próxima entrega…