Eliseo me cuenta que el sol desapareció. Eliseo me tienta, dice que ha visto a dios. Eliseo es franco, tiene convicción.
No puedo dormir por tan sólo recordar sus palabras. Frías, sin tacto. Eliseo siempre está ahí cuando la cosa se pone difícil. No sé si ayuda o empeora la situación, pero él está presente. ¿Debería confrontarlo? No... obviamente no puedo ganarle.
Convivir con Eliseo no es fácil, la diferencia entre estar solo y con él... pero tengo que pensar en cómo alejarlo, en cómo lidiar con su molesta presencia.
¿Será que siempre estoy triste, que lo malo lo atraigo yo? ¿Es por eso que él está siempre por ahí? —me pregunté—. Tenía que decidir ¿Vida o sacrificio, descontrol o prisión? Debía actuar. Ya basta —pensé—.
A todos nos están viendo y todos no estamos bien. Eso me dijo Eliseo con su voz cortante —¿Lo has pensado?— agregó. Cuánta razón tenía. No podía confrontarlo en público. O al menos no ahí, en ese momento.
Eliseo anda descalzo. No le importa lo que opinen los demás. ¿Será que está loco? No parece ser alguien que haya perdido la cabeza, aunque quizás esté un poco perdido —internalicé—.
Ya ni estaba seguro de quién era Eliseo. ¿Dónde lo conocí? ¿Cuándo me dijo su nombre? Ahora sé la respuesta, pero en aquel entonces no lo tenía claro. De hecho, sólo recordaba su complicada actitud y a veces groseras palabras, pero qué hacía era una total incógnita.
Fue ahí cuando me pregunté, ¿Lo has pensado, bro?
Una moneda. Eso somos él y yo.
Shoutouts a La Vida Boheme, que es una de mis bandas favoritas y su canción 'Eliseo' inspiró un par de líneas en este post, y a mi pana de por la foto.