Dejar claro que la reseña presentada a continuación NO contiene spoilers de la trama.
M. Night Shyamalan es un director que ha pasado más de una década a la sombra de dos de sus creaciones. El enorme éxito de ‘The Sixth Sense’ y ‘Unbreakable’ marcó hasta semejante punto su carrera que desde el 2000 todos sus trabajos han sido comparados al par de películas protagonizadas por Bruce Willis. Además, su fórmula de sorprendernos en los instantes finales se volvió repetitiva y extrañamente aburrida. En resumen, el cineasta nacido en la India no tenía el viento a su favor.
Con ‘Split’ buscó la reconciliación con el público y la crítica, y vaya que lo logró. A penas se estrenó en enero del 2017, el film protagonizado por James McAvoy arrasó en la taquilla estadounidense y tuvo una buena recepción en general de parte de la prensa especializada. Con un film de terror psicológico, se las arregló para atraparnos en las casi dos horas que dura la película.
El cine de Shyamalan se ha caracterizado por estar muy bien cuidado en lo que a planos y escenas se refiere. Sin embargo, en esta ocasión decidió reinventarse y le dio más importancia a la construcción de los personajes y del guión, el cual no es para lanzar cohetes pero cumple. No me malinterpreten: Split resalta en el apartado técnico, pero su director optó por hacer énfasis en el trastorno que sufre el protagonista y no en el planteo de las escenas. Por ejemplo, al trabajar con un presupuesto no muy generoso y espacios pequeños, lo que se resaltó no fue el encierro sino la desesperación de las chicas secuestradas y la evolución de la personalidad del protagonista.
Lo mejor de la historia es ver a tantos personajes involucrarse en la misma de forma activa. Shyamalan consiente de esto potenció la relación entre el personaje de James McAvoy y Anya Taylor-Joy. Ellos lideran un reparto que cumple, con Betty Buckley siendo un punto clave para entender lo que le pasa al protagonista. Con respecto a la labor de McAvoy he de decir que nunca ha sido un actor que me parezca espectacular, más bien me parecía del montón; me refiero, un hombre con talento pero nada sobresaliente. Sin embargo, en ‘Fragmentado’, por su nombre en español, su actuación fue para pararse y aplaudir. Está claro que él enfrentó un reto al aceptar dar vida a un personaje con múltiples caras, no obstante, lo hizo de forma magistral diferenciando a cada uno por medio de la voz, gestos y reacciones, al punto que con sólo ver ya sabemos de quién se trata. Me parece triste que su actuación no haya sido reconocida como merece, porque más allá de que quizás no era para ser nominado a distintos premios, al menos debió haber entrado en la discusión.
Por otro lado, teníamos a las tres chicas secuestradas; dos de ellas sin sustancia, mientras que Taylor-Joy, por su parte, encarnó otro animal herido, un personaje con un trasfondo durisimo y con base que le permitió diferenciarse de las otras jóvenes. La utilización de flashbacks para explicar su situación actual me pareció más que correcta, ya que resultó decisiva para que su forma de ser no sea un simple porque sí. Ella junto con él personaje de McAvoy, Kevin, formaron la química necesaria para que su relación sea interesante y atrapante, creando situaciones realistas en medio de los acontecimientos que se presentan.
A pesar de no estar a la altura de The Sixth Sense o de Unbreakable, no hay duda de que merece mucho la pena sentarse a ver Split, que es de lejos lo mejor que ha rodado Shyamalan en más de una década. No se pierdan esta dosis de miedo y locura que se consolidó como una de las mejores películas de terror del año pasado.
Calificación: 8/10