Guillermo del Toro nos tiene acostumbrados a crear grandes historias sobre monstruos que no sólo asustan sino que también tienen un mensaje de fondo. The Shape of Water, con trece nominaciones en los Premios Oscar, no es la excepción. El mexicano, que viene de ganar el premio a Mejor Director en los Golden Globes, realizó un trabajo impecable con una producción que alberga la mayoría de géneros del cine con una fotografía descomunal.
La historia se centra en Elisa, una chica muda que trabaja dentro de un laboratorio del gobierno estadounidense, al cual llega una criatura de origen submarino que tiene impresionados a los científicos del lugar con sus particulares cualidades. La narrativa nos cuenta la relación de estos dos personajes y como el mundo gira a su alrededor.
El punto más alto de la cinta son sus particulares colores, teniendo cada uno tiene su significado según explicó el propio cineasta, que son manejados con tanta perfección y sutileza que transmiten diferentes emociones. El soundtrack se consolida como el pilar de la película, compuesto por muchas piezas, encajando perfectamente en la vida tranquila y pacífica de Elisa. Otro punto positivo es que la protagonista no emite sonido alguno, pero a pesar de lo que se puede llegar a pensar antes de ver la película, esto es de suma importancia en el guión, ya que la historia es contada por la música, los pasos, la respiración, los gestos y todo aquello que transmita algo es importante para enganchar al espectador.
Por otro lado tenemos al monstruo, una criatura que está diseñada de forma excepcional. Se nota el esfuerzo que puso el equipo de producción al crear el disfraz ya que su apariencia es tan real que hace creer que se trata en realidad de un ser que habita en las profundidades del océano. Como dije al principio, Del Toro utiliza a sus creaciones no sólo para mezclarlos con la realidad, sino para hacer crítica social. En este film el mensaje va dirigido a la crueldad humana, vemos como actúa la sociedad ante lo desconocido, se plasma la insaciable hambre de poder y ni hablar del magistral toque al burlarse del ideal falso estadounidense sobre la familia perfecta, con el carro nuevo y la superioridad racial. También hay una presentación de los militares como seres despreciables, que no respetan sentimientos y mucho menos vidas. Esto último les suena de algo, ¿no?
De igual manera, es increíble como en esta película aparecen casi todos los géneros cinematográficos que te puedas imaginas; hay momentos de acción, intriga, comedia, terror, ¡hasta musical! y todo fluye de una manera tan armónica, que en ningún momento se ve forzado. Todo esto es ejecutado por unos encuadres hechos con maestría que hacen que no quieras despegar la vista de la pantalla con una fotografía que por momentos te deja boquiabierto.
En cuando al reparto encontramos sólidas actuaciones, pero la de Sally Hawkins es para resaltar. La protagonista de la película asumió el reto de no hablar durante todo el rodaje y aún así poder transmitir los sentimientos y pensamientos de su personaje, logrando conmover a la audiencia sin palabra alguna. Además, recalcar que su inocencia tan natural y sus formas de expresarse havenla inocencia de su personaje es tan natural que te hacen que se vuelva a tener fe en la humanidad. Sin duda alguna una protagonista extrañable que genera una empatía gigantesca. Michael Shannon, quien interpreta a Richard Strickland, es el otro miembro del equipo de actores que merece ser reconocido. Él logró crear un villano absolutamente despreciable con esa personalidad de militar muy bien definida y creíble que todos odiamos, y como si fuera poco ésta se mantiene hasta el final, sin dudar nunca de su objetivo e intentar cumplirlo hasta el final.
Encontrarle un defecto a The Shape of Water es muy difícil, pero si tengo que ser crítico sería en dos cosas. La primera es darle importancia a muchos objetos que luego no son relevantes en la trama, mientras que me pareció que la historia en sí es lineal y predecible, que no es precisamente algo malo, pero a mi en lo personal me gustan las sorpresas.
The Shape of Water es una cinta casi perfecta con un final profundo y conmovedor, aunque predecible. El manejo de los encuadres, fotografía, colores, los sonidos y el soundtrack son unas cuantas cosas que hacen que esta entrega sea simplemente preciosa. No me quedan dudas de que Guillermo del Toro se hará con el Oscar a Mejor Director, aunque me quedan dudas con la película, pero sí que está merecidamente nominada y es una de las grandes favoritas. Una auténtica obra de arte.
Calificación: 9.5/10