El Derecho comienza a ser objeto de estudio desde las primeras civilizaciones. A partir del Código de Hammurabi –(del año 1760 a.C.) primera manifestación jurídica impresa los estudios acerca del Derecho fueron transformándose en una disciplina cada vez más cotidiana en las distintas urbes de los pueblos primitivos. Pese al innegable aporte helenístico al Derecho, son los romanos, sin lugar a dudas, los máximos contribuyentes del Derecho tal cual lo apreciamos en la actualidad, aunque en Roma aún no existía el estudio del Derecho de la forma como lo conocemos hoy día. En la Edad Media, Bártolo de Sassoferrato, considerado uno de los juristas más influyentes del Derecho continental, estudió el Corpus iuris civilis, siendo el máximo artífice de lo que es el Derecho Privado Común, que, asociado al Derecho canónico para formar el utrumque ius, constituye el pilar clave de la cultura jurídica europea.