Despierto en mi habitación, son las 2:57 a.m. Me siento algo extraño, tengo la sensación de que soy observado desde el rincón de mi cuarto. Me levanto, enciendo la luz y noto que todo está igual como antes de irme a dormir.
Si me pongo a pensar, eso es algo que me ha pasado toda la vida, me siento como si algo fuera de este plano me persiguiera, pero nunca pasa nada, bueno, si que pasa, en más de una me he salvado de que me lleven.
Apago la luz y me acuesto de nuevo en mi cama, pero aún siento que hay alguien observándome, es escalofriante.
Me levanto y abro la puerta para ir al baño, paso por la sala y veo a un señor alto, con sombrero y vestido de negro sentado en un sillón. Es una especie de sombra que no se inmuta al saber de mi presencia.
Sin embargo yo estoy demasiado asustado, se que ha venido por mí.
Me mira y de inmediato está al frente de mí, me agarra un brazo y al tacto noto que pierdo la vista, estoy como en una especie de shock, es como si parpadeara muy rápido y no pudiera ver. Además de eso, no puedo hablar, mi voz son solo balbuceos.
Quiero gritar:
¡Ayuda!
Pero mi papá, que está en otra habitación, no puede escuchar mis intentos de grito.
Mientras intento safarme y gritar con todas mis fuerzas, estoy siendo arrastrado a un sitio desconocido dentro de mi propia casa.
Solo intento gritar ¡Papá! ¡Papá! Pero solo balbuceo. Mis gritos se ahogan y siento que mi traquea se cierra.
Despierto de nuevo en mi habitación gritando.
Maldita sea, otra maldita pesadilla que no me deja estar en paz.