¿Eres feliz? Creo que esa es una interrogante que debemos responder con el día a día, para valuar de esa manera los sentimientos y emociones que nos embargan en el contexto de la cotidianidad, que a veces es fatigadora y abrumadora. A partir de esa pregunta, se pueden y deben sopesar otros aspectos o variables intervinientes,
que al final, te podrán ayudar a autoresponderte:... ¡ Sí, yo soy feliz !...o...¡ No, yo no soy feliz !...y dependiendo de tu respuesta, pues serían las acciones a emprender. Recuerda que nunca es tarde para autoevaluarnos, para luego maximizar nuestras potencialidades y minimizar nuestras debilidades.
Dicen constantemente por ahí, y yo lo creo así, que "La felicidad es un estado mental" como lo acotan en esta publicación (clic aquí) y creo además, que es una acción o acto personalísimo, que depende de tí, y me parece, que solo de tí, de nadie más, porque para ser feliz, primero tienes que estar y sentirte bien contigo mismo(a), para que luego te puedas sentir bien con todo aquello que te rodea cercana o lejanamente, trátese de otras personas, animales, objetos y cosas. De no ser así, tal vez llegó el momento en que debes revisarte profundamente, con cordura, paciencia, inteligencia y sabiduría, para que puedas asumir con criterio de responsabilidad y aceptación, lo que descubras sobre tí y tu felicidad.
Si eres (o somos...me incluye) de las personas que consideran la felicidad como un sentimiento o sensación exterior, me parece que tenemos que detenernos a pensarlo profundamente, dado que si la felicidad es como ya se expresó, un estado mental personalísimo, entonces proviene de adentro, de tu yo interior, de mi yo interior, de nuestro yo interior. No de afuera...y desde las entrañas debe asumirse sin dilación ni postergación. La felicidad no depende del lugar donde te encuentres, sino de la forma como te sientas anímicamente en esa locación, considerando al respecto, que el sitio sea hermoso y cómodo, pero probablemente tú, te sientas triste por algo o alguien que te produjo esa sensación.
Pero, también puede suceder al contrario, es decir, que el lugar sea desagradable, pero algo o alguien te produce sensación de felicidad. Obviamente, no se puede estar feliz donde el entorno no lo permita, y tampoco triste. Los hechos y las circunstancias no son iguales ni se repiten, y cada quien, vive y experimenta a su manera. Dudo mucho, que en lo particular, yo sea feliz en un camposanto. Y sin embargo, se han visto casos, donde por supuesto, no tipifico.
Nuestra felicidad tampoco debería depender de terceras personas, sin embargo, digo que no debería, porque por lo general o en la mayoría de los casos, si depende. Nuestros estados emocionales positivos, están estrechamente relacionados con las personas que nos rodean, e incluso los negativos. Padres e hijos, abuelos y nietos,
tíos y sobrinos, entre otros casos reales, interactuan y co-dependen entre sí; así mismo las parejas, independientemente de la forma como se establezcan. Hasta cierto punto, es lógico y hasta normal, que sentimentalmente seamos dependientes. Lo contraproducente es en realidad, no aprender ni saber dosificar las emociones que nos invaden a diario. Ciertamente, no hay un manual que nos enseñe como querer, amar, y sentirnos correspondidos.
Lo ideal, aquí entre nos, es vivir al máximo nuestros sentimientos y emociones positivas, considerando a priori que la felicidad propia es como ya se expresó, un estado mental personalísimo, y que para estar y sentirnos bien con el mundo circundante, primero es necesario vibrar en armonía en lo más profundo de nuestro ser,
comprendiendo además, que lugares, sitios, personas, objetos, animales y cosas, son complementarios a ese estado de elevación de la mente y el alma. Cuando no se comprende así, afloran los opuestos y lo negativo causa estragos. Es necesario entender que lo que nace, muere, que lo que sube, baja, que lo que viene, se va. Es vital asumir que podemos y debemos ser felices, y estar capacitados para aceptar apegos y desapegos, porque al fin y al cabo, el ser humano es impredecible...y menos, hay fórmulas o recetas para ser feliz o felices.
¡¡¡Ahhh, por cierto! Casi olvidaba decirte algo: ¡¡¡Sé feliz, a tu manera!!! Espero que interna y externamente, hagas todo lo posible para sentirte bien contigo mismo, y ante todas las personas a tu alrededor.