Pero bueno, no tenía cámara al principio, y sólo podía tomar fotos con un celular cuya resolución no era muy buena que digamos.
Todo comienza al llegar al Aeropuerto de Haneda- Tokio, después de pasar unas 21 horas desde Venezuela a Japón. Primeramente hice escala en Miami, esperé unas 2 horas, luego en New York, ahí espere 1 hora.
Todo ese tiempo lo esperé debido a que las personas que viajaban conmigo tenían visa Americana, le hacían todo tipo de preguntas. Yo pasé de una vez gracias a mi pasaporte de la Unión Europea, Wuuuuupi. Ese tiempo lo usé para ver tiendas. De ahí agarramos vuelo a Japón.
No puedo quejarme de la calidad de American AirLines, fue muy buena.
Era mi primera experiencia volando, no estuvo bonita, hubo turbulencia un poco antes de aterrizar, me imaginé de todo.
El asunto se empezó a volver interesante cuando se me extravía la maleta. ¡Que casualidad! la mía de entre unas 100 personas que viajaban conmigo. Me hicieron llenar una hoja, que anotara todo lo que contenía la maleta, que ellos me lo iban a dar el dinero que correspondía. Llamaron a EEUU para verificar si la maleta se había quedado allá, y nada. Me dijeron que esperara. Había un japonés que hablaba español, lo hablaba excelente.
Entre tanto papeleo y toda la cuestión se pasaron un par de horas, y desde lo lejos veo que una chica trae mi maleta, mi cara fue un poema jajaja.. (aunque no tenía como verla, sé que fue un poema). Los trabajadores se disculparon conmigo, haciendo reverencia y todo, me sentí raro.
Bueno, finalmente pude recuperar mi maleta, mis compañeros me esperaban en el bus, y de ahí nos fuimos al hotel que mencioné al principio, el cual tenía unos inodoros muy peculiares.