Una gota cae al amanecer, dando vida a toda la verdad. Todo después de una moche casi olvidada. El inicio de una casa inundada, que pretende ser evadida. Observo caer la gota, mientras decido solo apartar mi cama. Sé que no durara, no se vivir en la porquería. Cada mañana aparecen nuevas gotas, y ya casi no tengo espacio. Tengo los pies tan empapados que no puedo evitar resbalarme una y otra vez. La madera esta tan dañada que se ha vuelto tan doloroso caminar en mi propio ser. No hay forma de arreglar esto, pero hay algo que me impide salir. Me he acostumbrado a casi no poder respirar, aun sabiendo que es imposible sobrevivir a esto. Intento odiarlo todo, pero sé que no debo. Aquí naci, aquí crecí… aquí aprendí a amar. Veo como cada gota lleva escrita la verdad… una verdad que nadie quiere saber. Es tiempo de marcharse y dejar todo atrás, antes de que todo esto caiga conmigo adentro.