Hace unos días me encontré una pregunta en una red social que me inspiró a escribir estas líneas: "¿Cuántas cosas te enseñaron en la escuela sobre la historia patria de tu país que luego te enterarías que no eran del todo ciertas?" Aquí va mi respuesta:
¡Vaya que la lista es larga!
La enseñanza de la Historia está llena, por una parte, de mitos “oficiales” y, por la otra, de las subjetividades naturales del historiador. En Venezuela, hasta hace pocos años, el marxismo cultural tuvo una importante penetración en las universidades y entre los académicos (valdría la pena revisar el Manifiesto de Recibimiento a Fidel de 1989), así que la historiografía marxista predominó entre los estudiosos de la Historia, construyéndose (o alentándose y reforzándose) una arquitectura de mitos y falacias históricas. Trataré de presentar algunas cronológicamente:
1. Leyenda Negra Española (o antiespañola)
Ilustración aparecida en la "Brevísima" de Bartolomé de Las Casas, realizada por De Bry.
En su versión americana fue extendida por los Libertadores como justificación de la Guerra de Independencia (y si lo dijo Bolívar, entonces quién lo cuestiona). La Leyenda Negra fue una elaboración de las potencias protestantes como propaganda contra el naciente Imperio Español (aunque algunos investigadores sitúan su origen en la Italia medieval) y, en el caso americano, se enfoca principalmente en el proceso de colonización de las Indias, con algunas banderas:
Colón trajo en sus Caravelas a la peor calaña: violadores, asesinos, exreos… ¡Falso! Con Colón llegaron aventureros, guerreros, hombres que querían enriquecerse y, sobre todo, jóvenes aspirantes a la Gloria y al Honor. El profesor Eliseo López, por cierto, publicó una exhaustiva investigación en la que enlista a todos los españoles venidos a Venezuela durante los siglos XVI, XVII y XVIII.
La colonización fue todo muerte y extinción indígena. Falso. Si en una mano traían la espada, como efectivamente fue, en la otra traían la Biblia: por un lado iban conquistando —con violencia, inevitablemente— y, por el otro, iban evangelizando. Sí hubo, lógicamente, violencia: es natural que los indígenas defendiesen sus territorios y, por supuesto, existió brutalidad de parte de algunos conquistadores. Pero vale la pena, por ejemplo, recordar la directriz de la Reina Isabel I, La Católica de no esclavizar a los indígenas americanos (por su condición de súbditos de la Corona) o, también, la Bula Sublimis Deus, en la cual el mismísimo Papa de Roma reconoce la humanidad (rango de ser humano, con alma) de los indígenas. Y, ¡por supuesto!, a Fray Bartolomé de Las Casas, Defensor de los indios. Y aclaro: no puede negarse que hubo una altísima mortandad indígena (entre la guerra y las enfermedades traídas de Europa), o que el territorio americano fue víctima de un importante saqueo extractivo y que hubo casos de terrible brutalidad (empalamientos, torturas, ahogamientos), pero se debe diferenciar la realidad histórica de la mera propaganda antihispánica.
Venezuela fue una Provincia pobre, pobrísima, durante toda la Colonia. Falso no: ¡súper falso! A finales del siglo XVIII, la Provincia de Venezuela logró desanudarse de su dependencia de la producción de cacao, gracias a las cosechas de café y añil que dieron un impulso importante a la economía. Fue esto, en buena medida, lo que permitió que se fuera conformando una clase ilustrada en Caracas, que terminaría conduciendo el proceso independentista. El Barón Humboldt la describe en su Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente: “En muchas familias he hallado gusto por la instrucción, conocimiento de los modelos de literatura francesa e italiana, y una predilección decidida por la música…”. No parece la descripción de una Provincia deprimida.
2. La Independencia fue una guerra entre venezolanos y españoles
Batalla de La Victoria, febrero de 1814. Tomado de: https://sites.google.com/site/venezuelaplus/efemerides/batalla-de-la-victoria.
La verdad es que, en sus inicios, la Guerra de Independencia venezolana fue una gran guerra civil. Los primeros ejércitos realistas estaban conformados por venezolanos que reaccionaron contra la Revolución y a favor de la restitución de la monarquía en Venezuela. Eventualmente, claro, llegarían algunos contingentes desde la metrópoli; pero inicialmente, pardos (mestizos) y esclavos venezolanos se alzaron contra los revolucionarios, más en respuesta a sus opresores (blancos que ahora impulsaban la independencia) que por la restitución de los viejos fueros.
3. Francisco de Miranda traicionó la República al capitular frente a Monteverde
Segmento de "Miranda en La Carraca", obra de Tito Salas. Tomado de http://www.notiactual.com/200-anos-la-muerte-m/.
No solo falso, sino indignante. El hombre con mejor experiencia militar de todo el ejército patriota, por largo, era don Francisco de Miranda (¿quién más peleó en las tres grandes Revoluciones?). Siendo el jefe del Ejército Libertador durante la Primera República, se ve obligado a capitular frente a Domingo de Monteverde, jefe realista, cuando la Plaza de Puerto Cabello (almacén repleto de pertrechos y pólvora) es tomada por éste. Sumado a las bajas patriotas y a la imposibilidad de continuar la defensa armada, Miranda se ve en necesidad de firmar el armisticio, y termina siendo detenido por sus propios compañeros de armas y entregado al ejército realista que lo apresa y envía a España. Y es aquí donde nace el mito: ¡fue el propio Simón Bolívar quien entregó a Miranda! De manera que, en cuidado del Bolivarianismo (otro de los mitos), se ha pretendido justificar esta traición, acusando de traidor al propio Miranda... Bien dijo El Americano más Universal mientras le detenían: Bochinche, bochinche, esta gente no sabe hacer sino bochinche. Por cierto: quien estaba al mando de Puerto Cabello, era Bolívar.
Aquí, un salto cuántico a la mitad del siglo XX:
4. El perezjimenismo construyó Venezuela
Marcos Pérez Jiménez, dictador venezolano. Tomado de https://sites.google.com/site/derechosdelibertad/marcos-perez-jimenez/biografia.
Entre 1948 y 1958 Venezuela fue gobernada por una dictadura militar que, tras unas elecciones fraudulentas en 1952, pasó a estar encabezada por Marcos Pérez Jiménez. Al respecto, se ha pretendido ensalzar a la dictadura y al mismo dictador atribuyéndole la urbanización y modernización del país. Ciertamente, el gobierno de Pérez Jiménez construyó obras de envergadura haciendo uso de la técnica del concreto armado —símbolo del perezjimenismo—, pero la verdad es que la modernización del país fue comenzada en 1936, a la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, con el ascenso al poder de Eleazar López Contreras. Además, para dejar en evidencia al mito: durante la democracia civil venezolana (1958–1998) el progreso físico, material y espiritual de la sociedad dejó al perezjimenismo como un bebé de pecho. Y por si parece injusta la comparación (cuarenta años contra diez), vale la pena acotar: tan solo los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni (1959–1969) construyeron mucho, pero mucho más que la dictadura militar. De cualquier forma, dictadura es dictadura, y sin libertad no hay progreso. Y más allá de lo que haya hecho o dejado de hacer, el perezjimenismo fue un régimen indeseable, asesino, y torturador.
Pero regreso al siglo XIX, para destacar al más importante mito de la Historia venezolana:
5. El Bolivarianismo
Simón Bolívar, el Libertador.
Intentar abordarlo en pocas líneas es un verdadero atrevimiento de mi parte, pero la idea general es la siguiente: se ha pretendido, en Venezuela, endiosar al Libertador Simón Bolívar. En sentido mitológico, volverlo el Zeús del Olimpo Criollo. La fundación del Culto a Bolívar ocurre durante la Presidencia del General Antonio Guzmán Blanco, a finales del siglo XIX. La verdad, creo yo, Guzmán busca utilizar la figura de Bolívar como elemento de unificación nacional, lo cual resulta comprensible y positivo (en general, la iconografía nacional se la debemos a Guzmán y a su empeño de construir un imaginario colectivo venezolano), pero el Bolivarianismo degeneró en mito desaforado: Bolívar es padre, madre, hermano, santo, estudiante, militar, civil, buen amante, modelo a seguir… y, sobre todo, un hombre incuestionable. Y si el Libertador fue un hombre entregado a la lucha por la libertad de las provincias americanas, fue también un absoluto megalómano dispuesto a convertirse (y deseoso de hacerlo) en el Napoleón americano. Basta revisar la Constitución fundacional de Bolivia (¡y el nombre mismo del país!): Bolívar sería Presidente vitalicio de una presidencia cuasi-hereditaria. No era, Bolívar, un demócrata. Por cierto, cabe destacar: si era Bolívar “un hombre incuestionable”, cualquier cosa que se haga, justificada en Bolívar, es buena por definición… ya imaginarán cuánto han hecho los tiranos con el mito y la retórica bolivarianos.
Podría continuar enumerando, pero estos son algunos de los más importantes en Venezuela. Por supuesto, la enseñanza de la Historia, aquí y en todos lados, está plagada de mitos e intereses, pero… ¡venga!, en pleno siglo XXI y con acceso a Internet, ya es también nuestra tarea que eso vaya cambiando.
Ahora pregunto yo:
¿Agregarías algún mito de la Historia de Venezuela?
Y tú, ¿qué mitos de la Historia de tu país conoces?
¡Nos leemos, amigos! ✌