Decidimos ir a una ruta paga, con un guía, un grupo de personas y toda la cosa. Un sábado nos despertamos temprano pero la lluvia no nos ayudó a llegar a tiempo al lugar de encuentro. Jesús y yo no éramos los únicos en llegar tarde a causa del retraso del metro y la lluvia, también había un aproximado de 10 personas que como nosotros, no habían alcanzado el transporte. Causalmente había otro guía esperando a su grupo y al vernos a Jesús y a mi junto con el grupo de personas que también habían llegado tarde, nos invitaron a su ruta, a diferencia de la que iríamos no era paga y solo nos preguntaron si teníamos nuestro almuerzo para aguantar el recorrido, caminamos dos cuadras y llegamos al lugar del transporte de la nueva ruta, había que pagar el transporte pero yo no tenía dinero en efectivo, uno de los guías que estaba cerca me ofreció pagar por mí y que luego yo le transfiriera el dinero, acepté y Jesús y yo nos montamos en el transporte rumbo a un nuevo destino.
Fueron casi dos horas desde donde tomamos el transporte hasta el destino, cuando llegamos, caminamos más o menos una hora más, hasta llegar a este lugar conocido como el ´´Embalse de agua fría del Jarillo´´.
Luego de tomar esta foto seguimos con la excursión, nos adentramos en una especie de bosque para llegar al siguiente punto, una cabaña donde comeríamos y veríamos el río de agua fría desde otro punto de vista. Poco después de adentrarnos en el bosque empezó a llover con una fuerza increíble, a pesar de parecer algo malo fue realmente divertido y le dio un toque de realismo a la excursión. Lo único que consideraba malo era el hecho de tener mi cámara en el bolso y que se mojara, por suerte tenía una bolsa negra de basura, metí la cámara ahí y seguí caminando.
Al llegar a la cabaña casi todos estábamos empapados de agua y donde nos encontrábamos era de clima frío castigador. Jesús y yo teníamos arepas y pasta con queso, comimos, vimos la otra perspectiva del río y esperamos que el grupo decidiera emprender el regreso.
Foto del río desde otra perspectiva.
De regreso me sentí como un niño, como cuando salía cuando llovía y no me importaba llenarme de agua. Casi todo el camino de regreso estaba inundado y caminamos con el agua llegándonos hasta casi las rodillas, cuando por fin llegamos al punto donde tomamos la foto número 1 recibí una llamada de mi mamá, le dije que ya íbamos de regreso, fue aquí cuando las cosas se volvieron a poner interesantes.
Por una que otra cosa, el transporte que nos iba a buscar se tardó más de hora y media en llegar, fueron dos horas de regreso desde el sitio de la excursión hasta el sitio del punto de encuentro, regresar desde la colonia hasta la ciudad. Todo ese tiempo estuve sin señal en mi celular y no tuve manera de comunicarme, ya a eso de las 7 de la noche, cuando íbamos llegando a la ciudad volvimos a tener señal y Jesús y yo llamamos a nuestras preocupadas madres.
Eran más o menos las 8 cuando por fin estábamos de nuevo en el punto de encuentro, el inconveniente es que estábamos en la ciudad de los Teques y tanto Jesús como yo somos de otra ciudad, Caracas. Tomamos el metro que nos llevaría a Caracas y llegamos a nuestras casas a eso de las 10.
Sin duda fue una experiencia increíble, el salir de casa y explorar nuevos rincones no debería ser algo que se deje pasar, para esto no se necesita tanto dinero, solamente ganas y algo de motivación y ganas de salir de la rutina.