Cuando nos sentimos identificados o a fin con algo o con alguien siempre es muy factible que surja ese apego, es normal, somos humanos, y las posibilidades de apegarnos a algo siempre está, sobre todo cuando nos genera de alguna manera un placer, algún tipo de bienestar así sea momentáneo.
Esto nos puede hacer que tengamos sentimientos encontrados, incluso algunos que serían difíciles de entender para muchas personas. Pienso que ese sentido de apego está directamente relacionado con la gratificación que hemos podido sentir con determinada cosa, objeto, comunidad, proyecto o con lo que sea. Y no sólo eso, sino con el tiempo que dedicamos a eso y que de una u otra forma empezamos a sentirlo como nuestro y que también algo de nosotros está en eso.
Estos lazos que se hacen, no exclusivamente entre dos o más humanos, son difíciles de romper, no siempre producen una satisfacción total para siempre, en realidad nunca es para siempre, no creo que haya algo totalmente estable, mucho menos cuando hablamos del plano humano, está sujeto a muchas variabilidades, es normal.
Pero este sentido de pertenencia tiene muchos matices, creo que hay una línea delgada entre sentir pertenencia y “sentirte dueño”. Sentir pertenencia hacia algo implica que cuidarás ese algo, que velarás porque todo se mantenga bien, y trabajarás en pro de eso, considerando que muchos otros pueden aportar, pero sentirte dueño es distinto, puedo llevar a cosa nada favorables ni para eso de lo que te sientes dueño ni mucho menos para ti. Porque incluso podrías terminar sufriendo por eso que debería darte placer.
Por tal razón considero que hay que ser conscientes de estas diferencias, para evitar caer en sufrimientos innecesarios, que no te llevarán a ningún lado.