Siguiendo el esquema que nos hemos trazado para ordenar
los múltiples elementos de la novela, vamos a ver lo que
representa dentro de ella la figura de Fernando Fonta.
Fernando Fonta está incluido en un contexto social bien
definido: el de los ricos hacendados criollos. Para situarnos
más de lleno dentro de esa clase, el autor hace una breve
historia de su origen; y aquí extraemos unos textos a
propósito de los primeros encomenderos:
"Eran duros, crueles, ásperos, ávidos de oro, y sin
embargo, también como iluminados de una divina misión"
Juan de Accedo, antepasado de Fernando Fonta, era
"matachín jugador y arrogante". y cuando fundó "El Altar",
"erigió una cabaña e hizo dar muerte a un indio, para con
ese primer acto de justicia dar comienzo a su jurisdicción".
Con estas breves palabras, Uslar Pietri nos da a conocer un aspecto más de esa realidad social que fue la"colonización".
Parece que el autor no puede evitar el introducir, en la
historia de esos antepasados, algo tan novelesco como es la
búsqueda de las tierras de "El Dorado", que va a ser tema de
otra novela, como ya sabemos.
La niñez de Fernando Fonta, su estancia en la
Universidad y sus experiencias de revolucionario son otros
tantos puntos claves para el conocimiento de la psicología
del personaje y del ambiente que él refleja, y al cual ya
hemos aludido en la primera parte del trabajo.
Realmente no es símbolo de unas ideas o de una clase
porque es un personaje demasiado contradictorio, pero
precisamente esas contradicciones lo convierten en reflejo
de aquella cambiante sociedad.
Dice Arralz a propósito de él:"Fernando Fonta es una
imagen de lo real, es un personaje fácil de tropezar a diario"
"Lo mediocre, como realidad artística, ofrece muchas más
dificultades a la captación que cualquier unidad espiritual
destacada".
Es decir, esa mediocridad de Fernando Fonta, lo
convierte en el receptáculo ideal para toda clase de
influencias:
Vemos cómo, de niño, influyen en él los esclavos y sus
formas de vida, el patriotismo exaltado así corno la
religiosidad exaltada, las conversaciones de los burgueses
ricos y clérigos que se reúnen en el salón, etc.
Por eso he dicho ya, que una de las funciones más
importantes de este personaje va a ser la de mostrarnos una
realidad tanto en lo que se refiere a las condiciones sociales,
como al relato de los acontecimientos de la guerra: y a esto
va en realidad a reducirse su función simbólica.
Para cumplirla, va a estar apoyado principalmente por
tres personajes que van a ser Bernardo Lazola, el capitán
David, y su hermana Inés.
Tanto el primero como el segundo son los portadores de
esas ideas revolucionarias que están actuando sobre
Fernando Fonta y que, por fin, van a empujarlo a la acción.
Fernando Fonta necesita del complemento de esos dos
personajes y los tres, el primero con su confusionismo, el
segundo, Bernardo, por su capacidad de acción y el capitán
David con su romanticismo idealista en torno a la
revolución, completan la visión que el autor pretende dar de
un factor desencadenarte de la independencia de Venezuela.