Otras veces, ya no es un color dorado sino claramente
amarillo el que predomina en el paisaje: las sombras se
proyectan sobre “el polvo amarillo” y atravesaban un
riachuelo de arena amarilla, el cielo se desgarraba en
grandes lagunas azules y producía manchones de tierra
amarilla”, a mediodía el sol calcinaba la tierra amarilla y
hacía vibrar el trasluz de las cosas como sobre el fuego”
Atravesó el patio, el estrecho corredor y se asomó a la
puerta pequeña que daba a la calle llena de sol amarillo, de
polvo amarillo, de paredes amarillas, donde la única cosa
distinta era el cielo azul”
Y la figura de Inés-mendiga: ”sobre la tierra amarilla, el
sol recortaba el entorno con nitidez”. Este ejemplo nos hace
pensar en un procedimiento muy utilizado por el autor que
después comentaremos: la reiteración.
Esa escena de tragedia, donde únicamente hay dos
personajes. Inés y "La Carvajala, y en medio de ellas la
imagen de Presentación Campos, se desarrolla en un
ambiente calcinado de ''puro amarillo", y, así, el
esquematismo es perfecto.
Por supuesto, también el sol juega un papel primordial
en la descripción de la batalla porque se refleja en las
lanzas: "la hoja de la lanza que el sol encendía". "Las lanzas
ardían claras como llamas, en los caballos” etc.
En este ambiente de sol, creo que sólo en una ocasión el
sol está nublado y corresponde al momento en que se espera
el ataque de Boves y sus siete mil lanceros: el ambiente de
expectación, la tensión del "suspense" se corresponde con
una progresiva aparición del sol: "El cielo no acababa de
ponerse azul. Se anunciaba el día lluvioso, húmedo y gris;
no había sol y los cuerpos no proyectaban sino una vaga
sombra diluida en el aire”, y, un poco más adelante, el cielo
se abre y "el sol cayó sobre un pedazo de sabana y la puso
clara".
Y en el momento en que las lanzas de Boves aparecen,
el sol de mediodía pone sus reflejos con toda intensidad.
Comprobamos en este ejemplo hasta qué punto la
narración se puede servir de elementos puramente
paisajísticos para completarla.
Los colores fundamentales son, como hemos visto, muy
pocos: él sol, que a veces produce dorados, a veces
amarillos, a veces reflejos metálicos, y a veces reflejos
blancos, en contraste con el azul del cielo o con la sombra.
Esto no quiere decir que, en alguna descripción, los
colores se amontonen profusamente como en la descripción
del reino fantástico de El Dorado en uno de los capítulos
retrospectivos de la novela e incluso aquí, el color
predominante es el dorado, de la "ciudad de oro" “en el
resplandor inmenso ardían el aire y la tierra. Con mil
colores chocaban en chorros de reflejos piedras rojas y
piedras verdes y piedras blancas como un pedazo de fuego.
El fuego de la luz estremecía el aire".
Los colores se acumulan en la visión de la tejas "rojas",
las torres "chatas y blancas", las ciudad: las casas
"amarillas, casas rosadas, casas blancas, casas azules... "
También el crepúsculo es de muchos colores: "rojo,
verde, violeta, dorado".
Quizá el momento de máxima acumulación de colores,
donde parece que Uslar Pietri se ha extendido más de lo que
tiene por norma, está en la descripción del crepúsculo que
contemplan los tres hombres cuando marchan a la guerra:
"Por sobre el verde compacto de las orillas, el agua era de
un azul sólido e inverosímil, que invadía el aire. A lo lejos,
en el ancho horizonte, se abrían islas verdes…
...el cielo pálido franjeado de rojo en el poniente...
Marchando por la orilla vieron cebarse el violento
crepúsculo. El ambiente fue blanco, verde, cárdeno, rojo
sangre. Luego todo azuleó y se hizo aéreo. Los colores se
fueron madurando de sombra. En el resplandor azul el
primer lucero enhebraba escamas de sardina".
Y, por último, como contraste con este colorido, una
descripción de la noche, "hecha de la sombra de las
montañas, del viento de los ríos, de las escamas azules y de
cielo, llega sobre Villa de Cura, la noche lenta y quieta"
En conclusión, después de todas estas citas, creo que
queda claro que aunque sea una novela histórica y
esencialmente narrativa, uno de sus valores es el de captar
intuitivamente un ambiente y el de crear un escenario
poético; pues bien, los colores le sirven para lograr lo uno y
lo otro.
Además, el uso que hace de los mismos es también
esquemático, como es su costumbre, y se basa en una
técnica pictórica que bien puede llamarse impresionista.
Después de estos ejemplos del lenguaje poético
utilizado por Uslar Pietri, comprenderemos las palabras de
Anderson Imbert:
”Pietri ha puesto al servicio de un tema bárbaro las
delicadezas de un arte impresionista. Las metáforas
audaces, pictóricas, frescas, salvan a la realidad evocada de
las intervenciones lógicas del novelista”
Aunque yo creo que es precisamente con esas
metáforas con las que él se manifiesta, pues todas ellas
tienen un matiz común logrado a base de la audacia que le
presta el surrealismo y del lirismo que le proporciona su
interpretación personal de la realidad.