En el mismo prólogo, Miguel Angel Asturias dice: "Las
estampas al agua-fuerte de la época colonial..." Menciono
estas palabras por el empleo que hace de este término gua-
fuerte": creo que, en efecto, una de las técnicas usadas por
Uslar Pietri es la del aguafuertismo.
El aguafuerte es una técnica que consiste, en pocas
palabras, en lograr efectos de una gran expresividad a base
de la intensificación de las líneas del dibujo, mediante la
aplicación de un ácido. Pues bien, esta técnica aplicada a la
a literatura consistiría en someter la acción de la, en este
caso novela, a la acción de un ácido que resaltase con gran
intensidad unos rasgos dominantes.
En "Las Lanzas Coloradas" ese ácido sería la guerra,
leit-motiv del libro. Pero no sólo eso; puesto que es una
técnica que pertenece al dibujo, en literatura debe también
manifestarse en forma de "cuadros", de "estampas" como
dice Miguel Ángel Asturias. Después de estos presupuestos,
creo que será fácil demostrar la existencia de esta técnica en
la novela.
Ya en el primer capítulo observamos la acción
catalizadora de la guerra:
Antes de que se nos introduzca en el tema de la novela,
en ese primer capítulo en que, sin embargo, nos metemos ya
de lleno en un ambiente, destaca como elemento primordial,
la influencia de la guerra y son los esclavos que vienen del
trabajo, al atardecer, los primeros que hacen alusión a ella:
"...Yo lo que digo es que hay guerra. Hay guerra y dura,
y va a matar a mucha gente.
"- Bueno, ¿y qué vamos a hacer?. Si hay guerra, hay
guerra. Si no hay guerra no hay guerra. ¿Qué vamos a
hacer?".
Un poco más adelante, Presentación Campos:
"- Por eso es buena la guerra. De la guerra salen los
verdaderos amos".
Y esa palabra "guerra", que se pierde en la sombra de la
tarde, es recogida por Fernando que habla con su hermana
Inés:
"- La guerra, Inés es algo terrible de que tú no puedes
todavía darte cuenta".
La conversación sigue en torno a este tema:
"...Si todo el mundo puede vivir tranquilo en sus casas.
¿Por qué se van a matar los hombres...?.
"...La guerra está en él (en el mundo)? Y nadie la ha traído,
ni nadie podrá quitarla".
La aparición del capitán David trae de nuevo a la
conversación esa palabra "que creció ante ella (Inés) como
un monstruo y la volvió a llenar de inquietud. Corría por el
aire la frialdad de las lanzas".
Después, tenemos que esperar hasta el capítulo V,
todavía retrospectivo, para comprender aquellas alusiones
del primer capítulo sobre la guerra, y se nos pone en
antecedentes sobre los acontecimientos históricos que ya
hemos comentado.
Pero no sólo eso; también en ese capítulo, ese espíritu
sangriento, esa epopeya de sangre que es lo característico
de la novela, empieza a hacerse patente: "Empezaba el
exterminio. Se deshacían los pueblos, emigraban las gentes,
se dispersaban los hombres, morían los amigos... los
hombres que nunca habían vertido sangre sentían la
violencia de aquella primera y durable ebriedad. Un espíritu
individual, indisciplinado y cruel se despertaba en las
almas".
"...En el fondo de las almas se multiplicaban
monstruosas florestas de pasiones..."«