Además, aparece la primera "estampa" sangrienta, de las
muchas que después van a aparecer en el libro: es el
linchamiento de Carlos Irón, uno de los revolucionarios
compañeros de Bernardo y Fernando. Realmente, la
descripción de la horda es digna de una pintura de la época
negra de Goya:
“...Hombres y mujeres semidesnudos, sucios, armados
de estacas, gritando..." "Eran manos crispadas, torsos
desnudos, ojos rojizos de ira, vociferaciones
ensordecedoras..."
"...Sólo advertía los alaridos, los ojos, las manos que lo
rodeaban ávidamente" y después: "La sangre le corría por
todas partes, a lo largo del rostro, por los harapos del traje,
por entre los dedos. Era como la cacería de una rata".
Y, por fin, una pesada viga que alguien dejó caer sobre
su "cabeza sanguinolenta" acabó con él.
Este cuadro y los motivos que llevan a él, el odio entre
realistas y republicanos, sería suficiente para hacernos
comprender el momento histórico que el autor quiere
captar.
Pero Uslar Pietri va a desarrollar esta técnica a lo largo
de la novela, cuya estructura va a estar sustentada por el
elemento "guerra" y por estos cuadros sangrientos que van a
darle el título "Las Lanzas Coloradas".
No olvidemos que esa primera visión sangrienta es
retrospectiva.
Volvemos al presente, con el capítulo VI. Enlazamos
con el capítulo I y la forma de enlace está hecha
precisamente a base de la guerra: una conversación de
Presentación Campos se nos presenta como el hombre de la
guerra por la guerra.
"- Esta es una guerra que va llegando a punto.
Ahora que hay ese muertrero, ahora es que hay guerra. ¡La
guerra es pa matar gente!".
Al mismo tiempo que conocemos la postura de
Presentación Campos ante la guerra, conocemos, en el
mismo capítulo, la decisión de entrar en acción por parte de
Fernando, impulsado por el capitán David.
Ahora bien, es en el capítulo siguiente, el VII, donde
comienza realmente la acción. Ya comentamos la
importancia de este capítulo, en el que ocurre el
levantamiento
de presentación Campos: éste es el desencadenante
inmediato dela acción, aunque ya anteriormente pudiéramos
preverla según las ideas de los personajes.
Así pues, con este capítulo, que tiene un paralelismo
evidente con respecto al primero, la guerra se convierte en
el primer protagonista: a partir de ahora ya no se va a aludir
a ella sino que se va a describir; por eso, las descripciones
sangrientas se van a suceder, la violencia se va a hacer
dueña de la situación.
Ya el propio levantamiento de Presentación Campos se
hace bajo este signo: su primer acto de autoridad será el
asesinato de un esclavo que le puso dificultades, a quien
dejó "tendido en tierra, muerto, con un hondo tajo en el
cuello".
También la violación de Inés está bajo ese signo que se
remata con el incendio de la hacienda.
Casi por casualidad Presentación Campos se pone al
servicio del coronel Zambrano de las banderas realistas.
Y, paralelamente, el personaje opuesto a Presentación
Campos, Fernando, al conocer el acto llevado a cabo por
aquel, va en busca de las banderas republicanas, pero
impulsado más por el odio y por el deseo de venganza que
por seguir unos ideales de libertad. Ya hemos comentado
este aspecto en otra ocasión, al considerar la falta de
dogmatismo en el autor, que no quiere hacer una novela
solamente histórica o de ideas, sino creando unos
personajes más ricos en matices.