Hay que seguir investigando la cantidad de imágenes de “vírgenes negras” que aparecen en Francia y España a partir de la Edad Media, porque la Edad Media es el periodo que más secretos esconde de nuestra historia.
Por otra parte, hemos de considerar los agrupamientos beréberes del norte de África, como descendientes de cristianos caucásicos desplazados por las persecuciones que sufrieron desde el comienzo del Cristianismo como religión oficial de Georgia y Armenia. al comienzo del siglo IV que se prolongaron durante toda la Edad Media, sobre todo a partir del siglo VIII. Algunos pueblos beréberes, durante la Edad Media, se extendieron por algunas zonas de nuestra Península.
Como no hay documentación directa de los atuendos de estos pueblos, hemos re recurrir a evidencias aunque sean indirectas, como tatuajes con la cruz de doble brazo o la orfebrería en atuendos femeninos.
Hay que destacar que el botón charro de plata de tierras de Salamanca sí que está documentado en fotografías del final del siglo XIX y principios del XX en mujeres beréberes africanas, signo inequívoco de una relación directa de los beréberes con el campo salmantino incluso antes de la fundación de Béjar, población fronteriza en el siglo XIII.
Abundando en otros aspectos como el lingüístico, tomemos el topónimo Béjar y tratemos de disecarlo por ver si añadimos elementos que confirmen nuestras hipótesis: todo parece indicar que el punto de encuentro de los descendientes de los cristianos perseguidos en Georgia y Armenia, aun sin saberlo, confluyen en tierras salmantinas, las comprendidas entre Puerto de Béjar y los Arribes del Duero.
Muchas vueltas se le ha dado a la etimología de Béjar desde Menéndez Pidal hasta mi maestro de Toponimia en la Universidad de Salamanca Don Antonio Llorente Maldonado sin resultados concluyentes. Al hilo de esta exposición, tengo que proponer la siguiente: procede de la composición de dos palabras. Una beréber, de una tribu del norte de África "bej-" que significaría "alto" o “elevado” Otra prestada del árabe al beréber: “Sjar” que significa piedra. Por lo tanto, la originaria “Bejsjar” debió de significar “piedras altas” localizadas en la montaña.
Lo más desagradecido de una hipótesis de trabajo como esta es que no existe documentación escrita y tenemos que movernos entre investigaciones indirectas para concluir que la conquista de Béjar para el Rey cristiano la llevaron a cabo los “eusk-armenios” del norte contra los “bereber-armenios” del sur cuyos ancestros de ambos grupos, siglos antes de que sus descendientes se disputaran la ciudad de Béjar, lucieron en Asia los mismos collares de medallas y los mismos botones charros.