Atravesando el desierto entre Bujara y Xiva, nos sorprendió una tormenta de arena, pero cesó el viento antes de llenar la carretera de arena, así que tuvimos suerte. Llevamos un coche normal. Mejor sería un 4x4, por si acaso; pero cesó el furor del viento y salimos a estirar las piernas después de cinco horas de travesía. Hemos llegado bien al hotel Asia de Xiva. La ciudad se presenta muy interesante para mañana...
Me había informado de que de los 500 kilómetros, la mitad son de autovía y la otra mitad de carretera asfaltada, la de las fotos, pero cuando se empezó a cubrir de arena sí que me preocupé un poco, pero siempre se veía por dónde iba la carretera. Lo que más me preocupaba era si patinaría el coche, al no ser 4x4, pero nada... todo perfecto. Para volver a la capital, que son en total mil y pico km. habrá que hacerlo en tren (16 horas) o en avión (una hora y cuarto). Nos vamos a fisgar por todos los rincones...