Apoyaremos a cualquier gobierno (no olvidemos nunca nuestro independentismo) que no castigue fiscalmente al obrero que invierta sus exiguos ahorros comprando parte de su empresa o de otras, eximiendo de impuestos estas compras y subvencionando los costos de las transmisiones en vez de subvencionar culturetas de barrio o fiestas verbeneras. 6) Apoyaremos, sin ser correa de transmisión de nadie, a los grupos políticos que trabajen para que las leyes se cambien o se acomoden en los términos anteriores a favor de los trabajadores. Consideramos que lo que en otros tiempos fue válido como acicate de lucha, hoy puede constituir un sinsentido como aquello que querían los sindicatos de clase de abolir el capitalismo, ya que hasta las mentes menos dotadas por la naturaleza se han percatado de que es el menos malo de los sistemas y algunos nostálgicos sindicalistas todavía hablan de "lucha contra la máquina" o de "abolir el trabajo de la mujer", cuando, a donde debemos de llegar es a ser dueños de la máquina. Veamos un ejemplo teórico: Una empresa como la "Renault" que tiene en circulación, o lo que es lo mismo, que la propiedad de la empresa está dividida en VEINTITRÉS MILLONES DE ACCIONES. Cada acción tiene un valor nominal de mil pesetas. Esto quiere decir que cada entero vale diez pesetas ya que cada entero es el 1% del nominal. El día que cotiza a 600 enteros, quiere decir que cada acción cuesta 6000 pesetas. Es decir, que si ese día teóricamente se hubiera podido comprar, toda la empresa hubiera costado CIENTO TREINTA Y OCHO MIL MILLONES. Si los trabajadores españoles despilfarran al mes OCHO MIL MILLONES, teóricamente hubiéramos podido comprar toda la Renault en 17 meses. Esto resultaría de comprar la empresa en el mercado libre de valores, en Bolsa, y no digo nada si exigimos que dividendos y ampliaciones pasen en una parte, por derecho, a los trabajadores. Que no se desanimen los más pesimistas ya que esto es infinitamente menos utópico que el que al final del siglo XVIII los niños dejaran de trabajar 14 horas al día para conseguir una mala comida. Imaginemos que esta misma empresa realiza una ampliación, libre de gastos, de 1 por 50, quiere decir que se ampliarían 460.000 acciones. Si trabajan en la empresa 20.000 empleados y exigimos una acción por cada cinco años trabajados en la empresa (que no es mucho pedir, precisamente), a una media de 10 años trabajados por cada empleado, resultarían 40.000 acciones para los obreros, o lo que es lo mismo, dos acciones para cada uno. De una operación similar a esta tendríamos 1.600 votos decisorios en el Consejo de Administración ya que en concreto en esta empresa es necesario poseer 25 acciones para tener un voto. lo más temido por los oligo-capitalistas es la unión económica de los trabajadores, contra la que nada pueden. Que permanezcamos unidos en ideas, les da exactamente igual. No nos dejemos engañar como se han dejado engañar algunos sindicalistas de clase cuando los oligocapitalistas han permitido que algún obrero hay accedido a poderes políticos, ya que sin excepción se han convertido rápidamente en oligocapitalistas también. Ha habido una solución individual para ese obrero como para el que le ha tocado la lotería, pero no ha habido solución para el conjunto de la clase trabajadora: obreros de empresas y funcionarios. Los oligocapitalistas con sus gobiernos, no se han preocupado nunca de una manera global; sólo han ido contentando, con minucias de convenios y migajas así, a los trabajadores. Siguen ambos fomentando las soluciones individuales en el sentido de que todos los trabajadores tengan sus miras puestas en un salario, en las loterías y en tres o cuatro espectáculos de masas y que todos estén pensando a la vez, que él puede ser quien salga de su situación para pasar a la situación de los oligocapitalistas.