Para conseguir este objetivo la información recibida no debe estar demasiado alejada de su capacidad, ni de su nivel anterior, porque produciría desánimo, ni excesivamente cercana a ese nivel porque produciría aburrimiento, de ahí la insistencia en que se realice una evaluación previa para ver el nivel de los alumnos.
Cuando inicia el aprendizaje de un nuevo conocimiento, el alumno construye significados, de ahí el nombre de constructivismo, modelos o representaciones mentales sobre ese contenido, basándose en los contenidos que tenía previamente. Este proceso necesita su tiempo y el profesor, dependiendo del momento en que se encuentre dicho proceso, prestará la ayuda necesaria. La metodología utilizada estará también en función de las necesidades: transmitir y organizar información, organizar actividades etc.
Aunque no proponga metodologías concretas el DCB señala que la actitud del alumno ha de ser activa, aunque a veces tenga que ser receptivo; esta actividad no es sólo manipulativa, aunque también lo sea, sino intelectual en último término. Como después explicaremos, al aplicarlo a los niveles concretos de la Enseñanza Obligatoria, es imprescindible ver el grado de dasarrollo psicológico e intelectual del alumno para que pueda pasar de lo concreto a lo abstracto. El camino es lento y el profesor debe ayudar al alumno a conseguir esa autonomía intelectual necesaria para los niveles superiores de la enseñanza. El papel fundamental del profesor es el de enseñar a aprender pero ha de tener claro que sólo ha de intervenir cuando el alumno no sea capaz de descubrir por sí sólo el nuevo concepto o el nuevo valor o la nueva actitud que tiene que aprender.
En este sentido los profesores debemos aprender a ser más pasivos, a favorecer los trabajos en equipo, las exposiciones de los alumnos, a implicarlos directamente en el proceso enseñanza-aprendizaje haciéndoles partícipes de los objetivos, modificando estos si fuese preciso, consultándoles sobre los procedimientos idóneos. Una vez introducido el profesor en este mecanismo comprobará que la experiencia será enriquecedora para él y podrá asimismo modificar sus actitudes, con lo cual estará también inmerso en el proceso constructivista del aprendizaje.
En esta concepción los objetivos son más importantes que contenidos, ya que aprender significa no sólo acumulación de saberes, sino modificar la capacidad de aprender. Los objetivos, pues, se formulan no como contenidos sino como capacidades.
Los bloques temáticos no pueden tomarse como valores absolutos, ni como valores en sí mismos, sino que tienen un valor propedéutico, es decir para tratar de conseguir unos objetivos que preparen al alumno para el siguiente nivel y le hagan reflexionar sobre el anterior.