Cuando estaba todo el borde nivelado y planteado…
Se me olvidaba: para nivelar a distancia, es decir para que dos puntos distantes estén al mismo nivel, lo hago con tubo de plástico transparente y largo lleno de agua; y por el principio de vasos comunicantes el nivel del agua de un extremo es milimétricamente exacto con respecto al nivel del agua del otro extremo. Son necesarias dos personas, uno marca un punto a donde llega un nivel o otro marca el otro, usando un lápiz, por supuesto.
Esto lo habíamos calculado con exactitud cuando trabajaba Jacob. A pesar de que al echar el hormigón ya estaba calculado, ahora al poner las piedras, hay que nivelar cuidadosamente cada pieza. Esto es importante porque la vista siempre engaña sobre todo en las construcciones curvas.
Ahora tuve que comprar los filtros y el motor. Lo iba a comprar sin montar, pero me convencí de que era mejor comprar ya montado, todo en un bloque, y así me evitaría, por muy poco dinero, quebraderos de cabeza, y además me aseguraron que me daban una garantía. Lo encargué a León nada menos a través de un hermano de mi mujer porque le salía allí mucho más barato. Me llegó en un camión y me lo descargó en el semisótano.
Cuando el borde de la piscina estaba planteado y seco llegó el trabajo duro: cavar un pozo para instalar los filtros y el motor.
No había más remedio que agarrarse al pico y pala, como mi paisano, el de los “triglicéricos”, que corre en youtube. Quien lo quiera ver que vea, con este título ("El gimnasio que acaba con el colesterol y con las tonterías que hoy existen"
Estuve un sábado y un domingo de sol a sol, como dice mi paisano antes aludido en youtube, “el vago” al que algunos ignorantes y malintencionados le llaman. Cavé el pozo y saqué la tierra para que cupiera todo el bloque de los filtros.
Abrí la tapa y estuve observando un buen rato por si me merecía la pena desarmar la bombona que alberga la arena del filtro. Pero no me atreví y decidí llevarlo hasta el pozo que había cavado.
Con un poco de maña, levantándolo con palo largo que hacía de palanca y rotándolo sobre una de las patas y un pasito “pa lante”, descanso, y a girar con la pata opuesta del mismo modo, con paciencia y poco a poco la llevé yo solo hasta el pozo cavado. Tardé bastante pero no cronometré el tiempo.
Para meterla en el agujero inventé un artilugio con dos hierros debajo y un puntal arriba; y la fui deslizando centímetro a centímetro sobre las dos barras de hierro. Comencé instalando mi polea, pero no me funcionó el invento. Me fue más fácil deslizar la cuerda sobre el puntal de hierro directamente, el pintado de amarillo, poco a poco, con cautela, atando la soga a una reja lejana.
Llegado a este punto me acongojé y no sabía si pedir auxilio o seguir yo solo. El puntal flechaba con el peso. Parecía que se iba a romper y hacerse trizas todo el filtro y el artilugio cuando intenté tirar de la cuerda para sacar las dos barras de hierro sobre las que lo había deslizado para dejarlo en el aire y y bajarlo poco a poco.
Respiré hondo y decidí probar de nuevo. Pero antes le hice estas fotos y las siguientes: