En la segunda estrofa, se reitera el sema “tristeza”, que aparecía en la primera en forma de adverbio, en el sustantivo “llanto” y el verbo “llora”, el adjetivo “muerta” produce, además, una intensificación, un “crescendo”, una acumulación de sentimiento
En la tercera estrofa, de nuevo el verbo “llorar, aplicado ahora a su “alma herida” con una metonimia poco destacable.
En la cuarta, se reitera otra vez, pero utilizando la lítotes: negando lo contrario con una interrogación retórica:¿ “en dónde está la alegría”? es decir, no hay alegría en ningún sitio, no se puede salir de la tristeza.
Esta intensificación de la tristeza culmina, en esta misma estrofa con el verbo “morir”: “si todo muere en la bruma/ muera la esperanza mía”
De nuevo en la quinta estrofa, el verbo “morir” aparece por cuarta vez con todas las connotaciones que tiene este término.
Juega también el autor con un significado secundario, literario y muy manoseado, de ese término: “morir de amor”, que además es una hipérbole; pero está dicho de una forma tan velada que no suena a tópico: el tema de la mujer, el amor perdido que está presente desde la primera estrofa: “pienso en ella…”,. En la segunda estrofa, “muerta para sus amores” en la quinta estrofa: “ya no pensaré en su traje/ blanco, ni en sus ojos, quiero dar mis besos…”