Amigo anónimo: Es una lástima que no se identifique usted. Si se identificara podríamos dialogar con más visos de colaboración. No sé si usted es lingüista, profesor o aficionado a las letras, o miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca. Me encantaría poder dialogar con usted, sobre todo si es lingüista porque sería de gran utilidad, ya que viajo mucho y vivo lejos del País Vasco, donde, para seguir la línea de investigación encontrando más “teselas”, sería más fructífero contar con euskaldunes, sobre todo si son mayores, porque los jóvenes ya han perdido muchos aspectos lingüísticos y cada día se pierden más.
Le digo que no sé cómo dialogar con usted, porque todavía no he sentado “tesis” al respecto. He abierto una línea de investigación, en el momento que mis circunstancias personales y profesionales lo han perimitido, ya que mi maestro Dr. Pensado Tomé, hubiera querido hacerlo, pero sus investigaciones en otros campos de la Lingüística no se lo permitieron. Koldo Mitxelena y Pensado Tomé, eran amigos y compañeros de cátedras en la Universidad de Salamanca. Y don José Luis Pensado Tomé, cuando yo investigaba en los prolegómenos de mi tesis doctoral sobre “Vocales nasales en documentos cirtercienses medievales”, siempre me decía que la vía caucásica del origen del euskara estaba por investigar y que era en la que había que meter la “reja”, dadas sus conversaciones y conclusiones “no oficiales ni escritas” con don Koldo, por otra parte también mi profesor de Lingüística Indoeuropea”, quien dudaba siempre de todas las hipótesis, incluso de las suyas, sobre el origen del euskara.
Soy muy consciente de la dificultad que entraña el camino por mí emprendido, de rotular una tierra virgen, admita la metáfora, una vez que, terminada mi vida profesional activa, me ha permitido tener tiempo para emprender dicha tarea , para que la continúen los jóvenes lingüistas euskaldunes que vayan surgiendo y quieran tomar el relevo. Creo que es el uno por ciento lo que se sabe y un 99% lo que queda por investigar y saber.
Yo decidí tomar el primer relevo, cuando encontré algunas de las conclusiones del Profesor Vahan Sarkisián. Cuando me disponía a ir a Yerevan a incardinarme en sus investigaciones, ya que durante la época soviética, a todos los lingüistas les fue vetado el acceso, me llegó la noticia de que acababa de fallecer repentinamente, por lo que ya me quedé un poco huérfano lingüísticamente hablando.
Por lo tanto, no es mi tesis, sino una línea de investigación abierta, de reconstruir los elementos que configuran el euskara en la Edad Media, con más posibilidades de descubrir nuevos horizontes -ya que han estado enterrados por diversos acontecimientos históricos-, que andar tratando de reconstruir el sistema fonológico del supuesto pre-proto-euskara de hace miles de años. Los fonemas son elementos abstractos de la lengua articulada, haces de rasgos distintivos, que sólo se pueden reconstruir si tuviéramos la posibilidad de reconstruir la sincronía en los cuatro planos de la lengua de aquellos tiempos prehistóricos. Yo creo que esa pretensión sí es una quimera donde la imaginación es lo que más cuenta. Ya sé es que tarea dura, la más dura en la investigación lingüística y la que más sinsabores científicos acarrea, y desde luego que a la corta no proporcionará ningún tipo de “medre” académico, ni en la Universidad ni en ningún otro organismo, más bien todo lo contrario: incomprensión y zancadillas. La labor del científico ha de ser sincera, veraz, tenaz y no sujeta a interferencias externas a la labor investigadora que se lleva a cabo y, por supuesto, nunca entendida como una lucha vanidosa de querer quedar por encima queriendo tener razón en todas las conclusiones. Cualquier investigación que parte casi de cero, cuenta con diez pasos hacia adelante y nueve para atrás, con la consabida desazón que eso produce, pero si se sigue con sinceridad, la propia investigación se irá encaminando por el lugar verdadero, después de tener que abandonar los caminos colaterales explorados.
Un cordial saludo, amigo anónimo.
Anónimo:
No hablo euskera, pero sí me interesa enormemente su interesante y argumentada hipótesis lingüística sobre el origen del vasco, o más propiamente, según sus explicaciones, el euskoarmenio.
Sus explicaciones lingüísticas tienen un soporte científico innegable y, a pesar de las grandes dificultades de investigar el tema sin hablar la lengua investigada, rigor y logica argumentativa.
El comentarista vasco que ha debatido con Ud. hace aportaciones interesantes y valiosas, aunque su crítica va en ocasiones más allá de lo apropiado intelectualmente en un debate de ideas ( no parece muy intelectual acusar al oponente de meter de tapadillo su enemiga a Otegi, los abertzales y la vasquidad de los apellidos).
Contrastar una interpretación onomástica- más precisamente antropónimo-toponímica- de un apellido vasco recurriendo a las fuentes estadísticas es usar con propiedad intelectual la dialéctica argumentativa, pero cerrarse a los argumentos científicos - lingüísticos- y encastillarse en una posición casi apodíctica, invalidando la hipótesis lingüística de 'otegi'- válida y con soporte gramatical, morfosintáctico para ser más concreto- como "lugar frío", no es de recibo intelectual.
Yo me he tomado también la molestia de consultar las fuentes y el Diccionario de R.Mª. Azkue (Euskaltzaindia, Bilbo, 1984), obra lexicográfica de referencia para vascólogos e investigadores, dice en la entrada OTZ : "que al chocar con consonante es 'oz'" y "que se usa como sustantivo y adjetivo". La fonética explica el paso del sonido africado al fricativo y de éste a su desaparición por metaplasmo y síncopa. Por lo que, desde luego, la interpretación de 'otz' como sustantivo apuesto a 'tegi' es absolutamente científica. Y de la misma forma que 'argi' puede ser sustantivo( luz) o adjetivo( claro, brillante) y forma 'argitegi', sea sust. o adj, se traduciría por ' lugar soleado', ('solana', en traducción más libre), 'otz', sustantivo(frío) o adjetivo ( frío), forma 'otegi' , perfectamente interpretable como 'lugar frío' ( o 'lugar del frío').
Y en cuanto a su afirmación axiomática de la imposible inmutabilidad del euskera - o de cualquier lengua, que aquí sí que no hay nada " de tapadillo"- durante largos siglos hasta el XV, y luego una súbita y fuerte dialectización en por lo menos 20 dialectos, ningún lingüista, no sólo el Dr. Zuazo, se atrevería a contestarla.
Siga con sus investigaciones sin desfallecer. El camino de la verdad científica no es fácil y está plagado de arduos e imponentes obstáculos. Pero la Ciencia triunfa siempre sobre la Mitología. A pesar de los dioses y de los hombres.