Para elaborar una secuenciación de contenidos tendríamos que definir primero a qué tipo de alumnado nos vamos a referir, en que lugar de la geografía nos vamos a situar y ajustar el currículo a esas premisas.
También tendríamos que saber el nivel medio adquirido en la Enseñanza Primaria Y proponer los contenidos en función de ello para poder llevar a cabo las adaptaciones curriculares cuando la situación del alumno así lo requiera. Por otra parte, sabernos que las diferencias de nivel entre unos alumnos y otros son muy grandes y que en la enseñanza pública no se puede rechazar a ningún alumno. La nueva ley española, la LOGSE llega incluso a proponer que el profesor debe evaluar a cada alumno individualmente, según los progresos que haya hecho sin establecer parámetros fijos y válidos para todos. ¿Ha de haber entonces una programación distinta para cada alumno?
En la práctica así es y también lo es que, aunque se establezcan criterios metodológicos generales, será necesario usar métodos distintos simultáneamente, puesto que la tipología es muy variada. El profesor tiene que multiplicar sus funciones y sus métodos.
De esto se deriva que una programación de contenidos en la materia de lengua y literatura españolas no puede ser rígida ni unitaria, sino adaptada a esas condiciones cambiantes de las que hemos hablado.
Además, las unidades serán integradoras de los bloques de contenidos puesto que estos se relacionan, pero siempre se hará hincapié en un determinado punto que dará título a la unidad y que funcionará como hilo conductor para hacer el recorrido por los cinco bloques, sin perderse, aunque sí dando muchas vueltas y retrocediendo.
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