En lo que ya se ha luchado y conseguido es en el aspecto político de que había que llegar a la democracia como el mejor de los sistemas sin el cual sería imposible plantear la democracia económica.
En Occidente, mientras el capital se ha estado pertrechado, favorecido por dictaduras y postguerras, el obrero no ha podido organizarse más que para ver cuatro reivindicaciones con la única pretensión de adquirir un poco más de sueldo para ser un poco más consumista; y así, lo que está haciendo es favorecer al oligocapitalista que le da un poco más de yerba para que produzca más leche y si hace huelga se queda sin yerba mientras que el oligocapitalista se toma la leche acumulada.
En el sistema de oligocapitalistas, parte de la sociedad, se ha ido haciendo pequeños dueños de los medios de producción. En España cuatro millones de accionistas, a costa de las plusvalías generadas por los obreros pero no han sido los obreros por falta de conocimiento sino que han sido los más enterados como comerciantes e intermediarios, algunos altos funcionarios, políticos y ejecutivos.
De esta concepción se desprende una teoría sobre el concepto de estado, distinta a la actual donde el político sea un gestor social. Que sea el mejor gestor que genere la sociedad para observar desde lo alto las relaciones de una sociedad concreta con el resto de las sociedades. Es decir que el político será un funcionario más al servicio de la sociedad y el progreso se entenderá como un intercambio de servicios; se estará creando el estado constantemente y su buena organización dependerá de la formación y conocimiento de todos sus miembros. Pero de momento no nos vamos a meter en ese tema aunque hemos de señalar que por ese camino vamos a una sociedad con menos estado y más individuos naturalmente asociados; de lo contrario caminaremos hasta las variantes más insospechadas de corrupción en todos los estamentos del estado, incluso en aquellos que teóricamente velan por la seguridad de sus miembros.
No deja de ser curioso comprender cómo en Holanda, de casualidad y debido a los avatares coyunturales de la época, nació la primera gran COMPAÑIA, dividida en acciones debido a su magnitud porque llegó el momento que no podían devolver el dinero que cada socio había puesto en la compañía pero se inventó el sistema de poder vender acción por acción a los que las quisieran. Este mecanismo se ha guardado con celo y se ha ido transmitiendo sin dar base educacional sobre el mismo a toda la población. Corrigiendo esta desinformación llegaremos al funcionamiento de la democracia ideológica.
El oligocapitalismo salvaje se cristalizó desde el momento en que los holandeses se convirtieron de transportistas en comerciantes y transformadores de las materias primas, reservándose para unos pocos los secretos de las compras de sus empresas.
Hay una idea clara: Para abolir el oligocapitalismo no podemos confiar esa gran empresa a un partido político con funambulismos revolucionarios, ya que por su falacia caminará inexorablemente, justo a lo contrario, a apoyar a los oligocapitalistas, que en definitiva es lo que quieren ser sus miembros, utilizando los medios a su alcance incluso la corrupción más ignominiosa. Es algo demasiado importante como para que sea otro entretenimiento de gente menor.