EL TUMBO VIEJO DE SAN PEDRO DE MONTES, es una colección de ciento cuatro pergaminos encuadernados en piel sobre pastas de tabla.
El Padre Sarmiento nos habla de su existencia y lo utilizó en el "Catálogo de voces y frases de la lengua gallega". Más tarde desapareció, y creyéndolo perdido o quemado, había quedado en el olvido, hasta que hace veintidós años, lo descubrió en el archivo parroquial de Villanueva de Valdueza, D. Augusto Quintana Prieto, director del Archivo Histórico Diocesano de Astorga.
El Tumbo fue a parar al archivo parroquial de Villanueva de Valdueza cuando los monjes se vieron forzados, por la exclaustración, a dejar su Convento; y ejercieron como sacerdotes seculares en distintas
parroquias de la diócesis; y a esta de Villanueva fue el abad del monasterio.
Es por lo que se lo llevó consigo como uno de los preciados tesoros y recuerdos del convento que se veía forzado a dejar. Allí estuvo el Tumbo, abandonado y cubierto de polvo, durante un siglo.
Sánchez Albornoz debió de conocerlo. En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, hay fotografías de todas sus páginas. El meritísimo medievalista debió fotografiarlo en alguna excursión por el Bierzo.
También existe otra copia en microfilm en el Achivo Histórico Nacional. En 1956, se trasladó un fotógrafo del Servicio Nacional de Microfilm del citado archivo a la ciudad de Astorga e hizo la copia. Hoy, el Tumbo está depositado en el Archivo Diocesano de la Catedral de Astorga.