Sin duda, dos personas han influido en mi para acometer este arduo camino del estudio filológico: El Dr. D. José Luis Pensado Tomé, catedrático de Lingüística Románica de la Universidad de Salamanca, mi maestro, gran conocedor del P. Sarmiento y Don Augusto Quintana de quien transcribo los siguientes párrafos:
"He de señalar otro aspecto, bajo el cual merecerá la pena consultar esta colección documental El aspecto filológico. Escritos precisamente en estos siglos de pugna callada y perseverante entre un latín que decae y fenece y un castellano iniciado que de día en día va ganando terreno hasta llegar a un total predominio y una completa formación, no podía por menos sino reflejarse esta evolución en los documentos que integran el Tumbo.
Así, entre el primero, redactado totalmente en un latín bárbaro y defectuoso del siglo IX, y el último, que se expresa en neto castellano del siglo decimotercero, hay toda una gama que va reflejando la evolución del idioma en su genuina representación, ya que la mayoría de estos documentos, que perpetúan contratos populares, conservan también el habla del pueblo.
Pero esto, que más o menos acentuado pudiera decirse de cualquier otra colección de documentos de la época, adquiere aquí caracteres de singularidad por la posición geográfica que el monasterio de San Pedro de Montes y su comarca circundante tienen dentro de la geografía española.
Colocado entre León y Galicia, con participación de ambas regiones tanto en el habla popular cuanto en la idiosincrasia de sus moradores, forzosamente los documentos escritos aquí tenían que tener matices singularísimos y una modalidad única que, participando
por igual de ambas regiones limítrofes, presenta algo suyo propio y distinto de ambas.