Tengo la seguridad de que los filólogos caerán con afán sobre muchos de estos documentos y de que en ellos encontrarán motivos nuevos de investigación y de estudio, con nuevos entronques de palabras, fórmulas intermedias, palabras desconocidas. etc. Yo no he podido pararme en ello, ni era tampoco ese mi campo. Pero me he ido dando cuenta perfecta de ello, notando esta riqueza filológica que el Tumbo encierra."
Si bien soy el primero en comenzar el estudio lungüístico-filológico de este arsenal que constituye la colección y he llegado a unas conclusiones sobre
el estado de la diptongación en los referidos
documentos, comprobando la vacilación de formas y expresándola plásticamente en los gráficos finales,
desde el punto de vista histórico, paleográfico y diplomático, ya se han comenzado los estudios. Augusto Quintana, nos refiere los aspectos más importantes: “EstudioPaleográfico”.”El autor“La importancia del Tumbo”,”La fundación del Monasterio”, “Un cisma en el Monasterio”, “depués del cisma” y “Desde el Abad Juan hasta el fin”.
Refiramos una visión global de los aspectos más
importantes que pueden ilustrarnos acerca de una
mayor interpretación lingüística. Aunque más adelante
podemos comprobar y examinar directamente la
Paleograffa, expondremos las notas más importantes.
Nada tengo que añadir a la división del Tumbo en cuanto al estudio paleográfico, según lo clasifica Augusto Quintana: dos partes bien distintas entre sí.
La primera hasta el folio 94, documento 379. La segunda compuesta por añadiduras posteriores incluyendo documentos antiguos que habían quedado fuera.
En la primera parte, las características generales son idénticas: con una letra redonda germánica, poco cursiva, por lo que se puede concluir que fue escrita por el mismo monje.
En la segunda parte, a partir del folio 94 y del documento 380 se observa una gran variedad:documentos de época anterior y posterior a la
escritura del Tumbo, letras distintas coincidiendo algunas de ellas con las de la primera parte y también las hay muy diferentes, tales como cursivas de los siglos XIV y XV, redondas alemanas con influencias cursivas, minúsculas caligráficas muy avanzadas, etc. Tratándose de muy diferentes características, hemos de concluir que se nota la presencia de varios escribas.
La elección de estos treinta documentos no es
fortuita. Corresponde a los números 12, 13, 20, 21, 22, 23, 26, 27, 28, 31, 43, 55, 56, 56(bis), 65, 68, 69, 70, 90, 111, 201, 225, 275, 299, 304, 312, 316, 327, 351, 408.
El Tumbo no sigue un orden cronológico pero los documentos los hemos elegido siguiendo ese orden y comprenden la segunda parte de la primera mitad del siglo XIII, que son los que corresponden a los primeros documentos escritos en lengua romance en la colección, comprendiendo desde el Año 1235 hasta 1255.