Los que nos ganamos la vida con esto de inventar historias -las escritas, las comerciales, las dibujadas- sentimos un golpe en el pecho cuando vemos algo que logra, visualmente, transmitir en la forma más básica las realidades más complejas y emociones más fuertes.
Algunos lo llaman iconismo. Teorías, o escuelas como la Gestalt, lo explican en detalle. El punto que quiero hacer, viene producto de lo que se vivió en Venezuela en el año 2017, un hombre llamado Donaldo Barros -a quien en lo personal no conozco- apretó el obturador en el momento preciso, y capturó una imagen icónica, de esas que son una en un millón. De esas que hacen una carrera. De esas que convierten a un fotógrafo, en un maestro.
Donaldo Barros, en un segundo, capturó el Zeitgeist de un país entero. Un país que está desnudo, herido, flaco, con hambre, cansado, sin pena, pero que aún se para frente a una tanqueta, resoluto, y dice "Ya no más."
Quise escribirte algo desde el año pasado a ti, Donaldo, pero, todo se resumió en un; gracias.
Y a el hombre desnudo, también le digo gracias por ser nosotros.
Escrito por Jhon A. Romero.-