Nosotros, los venezolanos, a veces miramos al pasado viendo cuan baratas eran muchas cosas y casi ni lo creemos. Vivir en un país con hiperinflación te hace analizar el valor real que en realidad tienen las cosas.
El precio de cualquier producto sube cada semana. Mucha gente que conozco no ha lavado su ropa en meses. Algunos productos también escasean. En mi casa, en un momento, estuvimos sin papel higiénico por varias semanas.
Todo esto afecta el estado mental de las personas. Los suicidios han incrementado drásticamente en el país. Casualmente, hablando con un amigo me hablaba como un vecino le dio una crisis nerviosa producto de la crisis, estuvo internado en el hospital por un tiempo y luego le dieron de alta pero jamas volvió a ser el mismo.
Es común entablar conversaciones en la calle y sentir el hastío de la gente. Las personas se sienten agotadas de tanto estrés. Es curioso ver como hasta los mismos chavistas se quejan y no lo ocultan. Incluso es común verlos en Internet quejándose y los opositores se burlan de ellos. Las duras lecciones de la vida.
Creo que como nación, hemos estado empezando a apreciar las cosas que teníamos antes. Siempre fuimos una sociedad muy inconsciente y pagamos un costo muy grande.
Si vives en un país con cierta libertad económica y separación de poderes. Ten en cuenta de valorar eso. Solo sabrás el valor de esas cosas cuando las hayas perdido. Como nos paso a nosotros.