Moliendo Café
En la música, un buen arpegio, la excelente ejecución de un acorde y la armonía de sonidos son placenteros, agradables, evocan paz, equilibrio; En la pintura, las diferentes técnicas, pinceladas, la unión de los colores y la libre interpretación que dejan ciertos autores, donde si queremos podemos perdernos en ese portal y viajar a través de los matices y sus respectivas paletas de colores; Así pasa en la vida cotidiana, cada día, con el aroma exquisito del café, y es que a nosotros, los que amamos el café este olor característico es una mismísima pieza de Bach o Vivaldi, un cuadro de Modiglianii o Dalí.
Esta semana dejé a la música a un ladito porque la musa no llegaba, decidí adentrarme en la tarea de hacer mi propio café, debo admitir que fue una experiencia muy grata y reconfortante, aquí comparto con ustedes mis queridos steemians mi aventura por la obtención de este sabroso liquido vital y la satisfacción para mi paladar y mi olfato el resultado de esta labor.
Primero lo primero: Despues que se colecta el café hay que dejarlo secar, aquí podemos apreciar el fruto en su estado primario; Separamos el grado de la concha.
Al separar los granos de la concha seca nos queda este resultado.
Seguido a esto, hay que seleccionar los mejores granos para obtener el mejor sabor y el mejor olor, los mejores granos son verdes, los que estás rotos o negros hay que desecharlos.
Aquí están los mejores granos seleccionados. Vamos bien, ahora hay que tostarlo.
¡Tostados y hermosos!
Hermoso arte que requiere de esfuerzo paciencia, mi respeto y admiración para todas aquellas personas que hacen de esta labor su sustento y que aun hoy siguen sirviendo el café de la planta a su mesa
Instale mi molino manual y empece a moler el café, el olor es tan fuerte que la ropa queda impregnada del delicioso olor. (Miren como el café va cayendo al recipiente)..
Por último nos tomamos nuestra buena taza de café recién hecho y cargado.