Nuestra vida pasiva, es bonita y amoroso y suave, pero es necesario, un sacudón en nuestras vidas, una tormenta, una tempestad, que nos haga mover de donde estamos, para saber si tenemos buenas raíces y hemos almacenado buenos aprendizajes.
Nuestro corazón necesita de una buena tormenta para que seamos limpiados de todas aquellas situaciones que hemos almacenado en el diario vivir, las tormentas hacen que los arboles tengan raíces más profundas, cuando entras a una tormenta y luego sales, no eres la misma persona, esa tormenta se ha llevado tus cosas malas.
El hombre o mujer que es optimista no ve las dificultades como tormentas, si no como oportunidades para echar parlante y nunca para retroceder, queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura y nada de problemas, y eso es negativo, eso se llama ser conformista contigo mismo y con tu alrededor.
Por eso afirmo que las dificultades son ventajas, ellas hacen maduran a las personas, las hacen crecer, por eso cada uno de nosotros necesitamos de una tormenta para saber comprender, cuanto se ha preocupado por tonterías por chubascos pasajeros, las verdaderas tormentas son aquellas que te hacen mover de posición, de pensamientos, de actitudes, de posturas y de conceptos.
“Es importante aprender después de la tormenta, saber que aprendí, para superarme mejor.”