La verdad nos transforma, nos hace fuertes, valerosos, influyentes y respetados, mientras las mentiras nos opaca, nos aíslan y nunca seremos personas libres.
Renunciar a la mentira es dar el primer y único paso hacia nuestra libertad, nuestra grandeza y nuestra estima se va a los cielos, la mentira destruye vidas, mis estudios me han permitido conocer a muchas personas que no son libres porque viven de mentira en mentira, quieren destacarse ante los demás, el mundo que dan a conocer es de puras falacias, que de tanto decirlas se las creen.
Aprender a vivir en libertad es importante, pero a la persona le cuesta hacerlo por los diferentes paradigmas que han vivido, nos acostumbramos a los malos hábitos, a las tradiciones, a las palabras que nos dijeron personas influyentes en nuestra vida.
Para vencer la mentira, es necesario enfrentarla con la verdad, con lo que vives a diario y aprendes, con aquello que te identifica, que te hace mejor, suelta la mentira y lograras la mejor felicidad e iras directo al mundo de la libertad, porque nunca tus huellas serán borradas.
Lo único que nos saca de nuestra zona cómoda, es la verdad, por eso nos resistimos y preferimos seguir viviendo en mentiras, la verdad nos estremece, la mentira no nos permite ser otro, cambiar, por eso la mentalidad de las personas, es que son reacias al cambio y prefieren mantenerse en no sobresalir, en no actuar, en no ser nadie, en ser una persona a la sombra de los demás.