Los caminos empiezan a distorsionarse. Todo va siendo un recado a mi existencia. Su sonrisa, sus caricias, y su forma delicada de observarme, todo con la intención de enamorarme tras un suspiro. El mundo parece acercarse a su fin; y con ello, manifiesta frente a mis ojos toda la belleza posible. Los besos de mi enamorada, las noches en compañía de seres tan queridos como la vida misma, bajo una ciudad nocturna de pocas luces y muchos fantasmas, cobrando, en la compañía del amor y la amistad, un sentimiento tan profundo e irreal que debería despertar mañana mismo de las infinitas sensaciones que nacen en mí cuando las ruedas atraviesan el asfalto entre la oscuridad, cuando las manos se juntas en el camino, cuando las pieles se rosan constantemente para así dar por concluida la soledad.
Probablemente viva así la etapa más irónica que el mundo ha decidido obsequiarme; y tal vez, rodeado de grandeza y, al mismo tiempo, ahogado en la tragedia, decido prestar mis ojos al lado más oscuro de las circunstancias, decido hacer minúscula, la claridad que nace día a día frente a mis ojos.
Me han sido obsequiados los momentos más felices en los días más trágicos. Días lleno de muertes y desolación. Ladridos que se apagaron, madrugadas de asfixia y un cuerpo que parece con el tiempo le será imposible mantenerse en pie; y a la vez, la plenitud del vivir por algo. Y ese algo se vistió de alguien para enseñarme la importancia de los actos, y ese alguien se desvistió para enseñarme lo importante del vivir..
Las imágenes se proyectan una a una invadiendo de forma constante mi cabeza. Escribo como un simple detalle para las razones que me han puesto aquí. Para que las palabras viajen y rosen el alma de quien pueda leerlas; y simplemente describir, que en la monotonía del todo, y la simpleza de los hechos, sólo por esos detalles, que se incrustan firmemente en mi memoria, y dan sentido a mis latidos, levantaré una copa en pro de todos estos años.
Y aunque desconozca, por fortuna, cuántos años, cuántos instantes, cuál es esa efímera o prolongada porción de tiempo que me depara luego de estas palabras; agradezco firmemente, hayan sido suficiente para vivir este momento. Después de todo, vivir en este mundo es la acción más hermosa que el universo haya podido regalarme.